Octubre en la Antigua Roma: vino, guerra y el cierre de un ciclo

Octubre en la Antigua Roma era un mes de vino, guerra y cierre del verano.

Hoy octubre nos anuncia el otoño, pero para los romanos también era un momento de transición. Los campos habían comenzado a entregar sus frutos, las uvas se transformaban en vino y el ritmo de la agricultura cambiaba. Pero octubre tenía además otra dimensión. Era el momento en que, tradicionalmente, la temporada de campañas militares llegaba a su final.

Por eso, durante este mes convivían dos mundos que, a primera vista, parecen muy diferentes: la agricultura y la guerra. El vino, las fuentes, los caballos, Marte y las armas formaban parte de un mismo calendario religioso.

Y detrás de muchos de estos rituales aparecía una misma idea: cerrar una etapa y prepararse para lo que vendría después.

Octubre, el mes de la transición

El propio nombre del mes conserva una huella de la Roma más antigua.

October procede de octo, «ocho», porque en el antiguo calendario romano, cuando el año comenzaba en marzo, octubre ocupaba el octavo lugar.Octubre en la Antigua Roma: vino, guerra y el cierre de un ciclo

Aunque posteriormente enero y febrero pasaron a situarse al comienzo del año, el nombre permaneció.

Octubre tampoco era un mes cualquiera dentro del calendario religioso. Roma estaba llena de rituales relacionados con la agricultura, el agua, la protección de la ciudad y el ejército. Algunos de ellos conservaban tradiciones muy antiguas, cuyos significados ya resultaban difíciles de explicar incluso para los propios romanos.

La vendimia y el vino nuevo

Una de las imágenes más características del otoño romano era la transformación de la uva en vino.

Después de la vendimia comenzaba otra etapa: las uvas eran prensadas y el mosto iniciaba su proceso de transformación. Y, como tantas otras actividades relacionadas con la agricultura, el vino también tenía su dimensión religiosa.

El calendario de octubre incluía festividades en las que el vino nuevo, las libaciones y la protección divina aparecían estrechamente relacionados.

Las divinidades de octubre

Octubre reunía cultos vinculados a diferentes aspectos de la vida romana:

  • Fides, asociada a la confianza, la lealtad y el agua.
  • Fons, relacionado con las fuentes y el agua.
  • Marte, estrechamente vinculado a la esfera militar.
  • Júpiter, presente también en algunas de las festividades relacionadas con el vino.

Y junto a ellos encontramos rituales dedicados a la agricultura, la salud, el agua, los caballos y el ejército.

Festividades de Octubre

Fides: empezar el mes con confianza (1 de octubre)

El 1 de octubre estaba dedicado a Fides, la personificación romana de la  buena fe, la confianza, la lealtad y el cumplimiento de la palabra dada. Su templo, el aedes Fidei, se encontraba en el Capitolio, cerca del de Júpiter.

Su culto estaba relacionado con la palabra dada, los pactos y los compromisos, y las fuentes antiguas describen un ritual particularmente llamativo.

Según la tradición transmitida por Tito Livio, los tres flamines mayores -los sacerdotes de Júpiter, Marte y Quirino- acudían al santuario en un carro cubierto tirado por dos caballos.

Durante el sacrificio, llevaban la mano derecha envuelta hasta los dedos, como señal de que la fides debía mantenerse protegida. 

No era un gesto al azar. Para los romanos, la mano derecha tenía un profundo valor simbólico: era la mano con la que sellaban acuerdos, pactos y promesas. Cubrirla durante el ritual expresaba que la fides debía mantenerse pura, protegida e inviolable.  

Meditrinalia (11 de octubre)

El 11 de octubre se celebraban las Meditrinalia, una antigua festividad relacionada con el vino nuevo.

Las fuentes antiguas conservan pocos detalles sobre esta celebración, pero estaba vinculada al momento en que se comenzaba a probar el vino nuevo y a realizar libaciones con vino nuevo y viejo.  

El origen del nombre ya era discutido en la propia Antigüedad. Según Varrón, Meditrinalia estaba relacionado con medeor, «curar», porque el vino nuevo y el viejo se ofrecían y se probaban con una finalidad asociada a la salud.  

Meditrinalia era una de las festividades de octubre en la Antigua Roma, donde realizaban libaciones con vino nuevo y viejo.

Varrón conservó una antigua fórmula ritual relacionada con esta celebración:

“Novum vetus vinum bibo, novo veteri morbo medeor”. 

“Vino nuevo y viejo bebo; de las enfermedades nuevas y viejas me curo”. 

Varrón, De lingua Latina, VI, 21

No sabemos con seguridad si existió una diosa llamada Meditrina detrás de la festividad. La explicación de Varrón deriva del nombre de la idea de curación, mientras que Festo transmitió posteriormente la tradición de una divinidad con ese nombre.

El vino nuevo, recién obtenido de la vendimia, se ofrecía a los dioses y se probaba junto al vino anterior, convirtiendo un producto agrícola en parte de un ritual relacionado con la salud y el bienestar.

Era una manera muy romana de relacionar la producción de la tierra, la religión y la vida cotidiana.   

Fontinalia: honrar el agua (13 de octubre)

Dos días después, el 13 de octubre, llegaba otra festividad relacionada con un elemento fundamental para la vida: el agua.

Las Fontinalia estaban dedicadas a Fons, divinidad asociada a las fuentes y manantiales. Las fuentes tenían una importancia enorme para una sociedad que dependía directamente del agua para vivir y cultivar. Por eso, estos lugares no eran considerados espacios útiles, sino también lugares que podían tener una dimensión sagrada.

Los detalles concretos de las Fontinalia son mucho menos conocidos que los de otras fiestas romanas, pero las fuentes antiguas conservan algunos datos. Según Varrón, durante la celebración adornaban las fuentes y los pozos con coronas.  

Las fuentes, esenciales para la vida cotidiana, se convertían así en espacios especialmente señalados dentro del paisaje religioso de Roma.

Las Fontinalia era una festividad en la Antigua Roma donde se honraba el agua. Las fuentes eran decoradas durante la festividad.

El Caballo de Octubre (15 de octubre)

El 15 de octubre, los Idus de octubre, llegaba uno de los rituales más antiguos y llamativos del calendario romano: el October Equus, el Caballo de Octubre. 

El caballo estaba relacionado con el ejército, la actividad ecuestre y el Campo de Marte. Y octubre marcaba precisamente el final tradicional de la temporada de campañas militares.

Ese día se celebraba en el Campo de Marte una carrera de carros de dos caballos, las bigae. 

El caballo situado a la derecha del carro vencedor era seleccionado para el sacrificio en honor a Marte. El animal era sacrificado por el Flamen Martialis, el sacerdote de Marte, mediante una lanza. 

Pero el ritual no terminaba con el sacrificio. La cabeza y la cola del caballo adquirían una importancia especial en las ceremonias posteriores. 

La cola era llevada rápidamente hasta la Regia, uno de los centros religiosos más antiguos de Roma, donde se utilizaba en un ritual relacionado con el fuego sagrado. Mientras tanto, la cabeza se convertía en objeto de una peculiar disputa.

Dos sectores de Roma —los habitantes de la Via Sacra y los de la Subura— competían por hacerse con ella. Si vencían los de la Via Sacra, la cabeza era fijada en el muro de la Regia. Si vencían los de la Suburra, era llevada a la llamada Torre Mamilia. 

Las fuentes antiguas ofrecieron diferentes explicaciones sobre el origen del ritual. Una de ellas lo relacionaba incluso con la tradición romana de origen troyano.

Armilustrium (19 de octubre)

Cuatro días después llegaba el Armilustrium, una ceremonia dedicada a la purificación de las armas. El propio nombre procede de arma y lustratio, relacionado con la purificación ritual.

La ceremonia se celebraba en el Aventino, en un espacio conocido como Armilustrium, situado en la zona noroccidental de la colina, cerca del Circo Máximo.

Las armas vinculadas al ejército eran reunidas para el ritual y se realizaban sacrificios y ceremonias religiosas.

Las fuentes antiguas relacionan la celebración con:

  • armas y armaduras;
  • trompetas;
  • sacrificios;
  • música;
  • y rituales vinculados al culto de Marte.

También se ha relacionado tradicionalmente la ceremonia con  los Salii, los sacerdotes danzantes de Marte.  

Las trompetas y las armas daban a la ceremonia un carácter espectacular, pero su finalidad era esencialmente religiosa: purificar las armas y marcar el final del ciclo militar. 

De hecho, el vínculo con las ceremonias de marzo resulta especialmente significativo. En marzo, las armas sagradas de Marte eran sacadas del sacrarium para comenzar simbólicamente la temporada de guerra; en octubre, al finalizar esta etapa, volvían a guardarse.

Después de meses de campañas, las armas regresaban simbólicamente al espacio sagrado.

En el ritual del Armilustrium purificaban las armas, excudos, armaduras y trompetas en el Aventino en la Antigua Roma.

La campaña había terminado. Roma se preparaba para el invierno.

Ludi Victoriae Sullanae (26 de octubre – 1 de noviembre)

Pero octubre todavía guardaba una festividad de carácter diferente. Los Ludi Victoriae Sullanae, los Juegos de la Victoria de Sila, se celebraban desde el 26 de octubre hasta el 1 de noviembre.

Fueron instituidos en 81 a. C., para conmemorar la victoria de Lucio Cornelio Sila en la guerra civil, después de la batalla de la Puerta Colina en 82 a. C. 

Los juegos comenzaron al año siguiente de la victoria y quedaron vinculados al calendario anual.  

La organización correspondía a los pretores, y las celebraciones culminaban el 1 de noviembre con los espectáculos circenses.

Tierra, vino y fuentes

En Roma, octubre no era simplemente un mes de otoño, era un mes de transición.

Los campesinos habían terminado una parte fundamental de sus trabajos. El vino comenzaba su transformación. Las fuentes seguían proporcionando agua. Los caballos participaban en antiguos rituales dedicados a Marte. Los soldados regresaban de las campañas. Y finalmente las armas eran purificadas.

La vendimia podía prolongarse desde finales del verano hasta el otoño, mientras el calendario religioso acompañaba distintas fases del ciclo agrícola.

El vino comenzaba su transformación. Las fuentes recibían sus coronas. Y, al mismo tiempo, los rituales relacionados con Marte marcaban el final de la temporada militar.

Agricultura y guerra, tierra y ejército, vino y armas.

Todo parecía formar parte de un mismo movimiento: terminar una etapa antes de entrar en la siguiente.

Cuando Marte regresaba a casa

Marte no pertenecía únicamente a marzo. También tenía una presencia importante en octubre. Si marzo estaba asociado al comienzo de la temporada militar, octubre representaba tradicionalmente su final.

La primavera y el verano ofrecían condiciones más favorables para las grandes campañas, mientras que con la llegada del otoño las operaciones militares tendían a disminuir.

Los ejércitos regresaban, las campañas terminaban y las armas debían ser purificadas. El calendario religioso convertía así el cambio de estación en un proceso también militar y ritual.

Octubre en la Antigua Roma era el mes en que los soldados romanos regresaban a la ciudad finalizando las campañas militares.

Octubre y el ritmo de la vida romana

Para gran parte de la población romana, el calendario no era simplemente una manera de contar los días. Era una guía para organizar la vida.

Las tareas agrícolas, las campañas militares, las ceremonias religiosas y las festividades estaban profundamente relacionadas.

Los Fasti romanos registraban precisamente días, festividades y ceremonias religiosas, mostrando hasta qué punto el calendario era también una estructura religiosa y social.  

Roma no vivía separada de las estaciones. Vivía siguiendo su ritmo.

Curiosidades

Fides: una diosa que desapareció, una palabra que sobrevivió

Fides era para los romanos la personificación de la confianza, la lealtad y la palabra dada. Su culto desapareció con el paso de los siglos, pero el término latino fides sobrevivió y dejó una profunda huella en nuestro vocabulario.

De esta misma raíz proceden palabras relacionadas con la fe, la fidelidad y la confianza. En latín fides significaba precisamente confianza, fe, seguridad o fidelidad.

La diosa ya no recibe sacrificios en el Capitolio, pero su nombre continúa apareciendo, transformando en otras palabras, más de dos mil años después.

El calendario

Octubre en nuestro calendario actual es heredero de la larga evolución del calendario romano. 

El calendario juliano, establecido por Julio César, reformó profundamente el calendario romano y sirvió posteriormente como base del calendario occidental.

Muchos siglos después, la reforma gregoriana de 1582 volvió a ajustar el sistema para corregir el desfase acumulado.

Y fue precisamente en octubre cuando se produjo uno de los saltos de fechas más famosos de la historia del calendario: en los países que adoptaron entonces la reforma, al 4 de octubre de 1582 le siguió el 15 de octubre.

El mes que cerraba un ciclo

Octubre comenzaba con Fides y terminaba con la purificación de las armas. Entre ambos extremos estaban la cosecha, el vino, el agua, los caballos y Marte.

Octubre dejaba atrás el calor del verano. La tierra había dado sus frutos. La vendimia había comenzado una nueva transformación. Las armas eran purificadas. Y Marte, después de acompañar a Roma durante la temporada de guerra, quedaba simbólicamente en espera hasta el siguiente ciclo. 

Más de dos mil años después, octubre todavía conserva algo de aquella sensación de transición.

La vendimia. Los primeros días más cortos. La tierra que comienza a descansar. El final de los trabajos del verano. Y esa extraña sensación de que el año empieza lentamente a recogerse sobre sí mismo.

Los romanos lo expresaron a través de sus dioses, sus rituales y su calendario. Nosotros quizá lo sentimos simplemente cuando llega el otoño. Algunas fiestas desaparecieron, algunos dioses dejaron de ser venerados y muchos rituales se perdieron. 

El mes de octubre em la Antigua roma era un mes marcado, ente otros, por la vendimia y el vino nuevo.

Pero octubre sobrevivió.

Sigue las huellas

Visítalo hoy…

Regia

La Regia se encontraba en el Foro Romano, junto a la Vía Sacra y cerca del complejo de Vesta.

La tradición antigua la relacionaba con el rey Numa Pompili y la consideraba su antigua residencia. 

Durante la República, la Regia fue la sede oficial del Pontifex Maximus, el máximo sacerdote de Roma y albergaba también importantes archivos y santuarios relacionados con Marte y Ops.

Actualmente solo se conservan restos arqueológicos de la antigua estructura. 

Campo de Marte

El Campo de Marte ocupaba una extensa zona al norte del centro monumental de la antigua Roma y estaba consagrado desde época temprana a Marte.

En la Antigüedad fue utilizado, entre otras cosas, para ejercicios militares, y con el tiempo se llenó de templos, teatros, pórticos, estadios y otros edificios monumentales.

Hoy corresponde a una amplia zona del centro histórico de Roma, donde sobreviven algunos de los monumentos más conocidos de la ciudad. 

Entre ellos:

  • Panteón de Agripa, uno de los edificios antiguos mejor conservados de Roma.
  • Piazza Navona, construida sobre las ruinas del antiguo Estadio de Domiciano.
  • Mausoleo de Augusto y Ara Pacis, vinculados a la figura de Augusto y a la propaganda de la paz imperial.
  • Largo di Torre Argentina, complejo arqueológico con templos republicanos.
  • Templo de Adriano, cuyos restos monumentales se conservan en la actual Piazza di Pietra.

Capitolio

El Capitolio es una de las siete colinas tradicionales de Roma y uno de los grandes centros religiosos y políticos de la antigua ciudad. En su cima se encontraba el Templo de Júpiter Óptimus Máximo, dedicado a Júpiter junto con Juno y Minerva, la Tríada Capitolina.

La colina conserva hoy importantes restos arqueológicos y forma parte del conjunto de los Museos Capitolinos, en torno a la actual Piazza del Campidoglio.

El monte Aventino

El Aventino es una de las siete colinas históricas de Roma y se encuentra junto al Circo Máximo y el río Tíber. Hoy es uno de los rincones más tranquilos y panorámicos de la ciudad.

Entre sus lugares más conocidos encontramos:

  • El Jardín de los Naranjos (Parco Savello), desde donde se contemplan vistas sobre Roma y el Tíber.
  • El ojo de la cerradura de los Caballeros de Malta, desde donde puede verse, perfectamente enmarcada la cúpula de la Basílica de San Pedro.
  • La Basílica de Santa Sabina, una extraordinaria basílica paleocristiana del siglo V que conserva buena parte de su estructura histórica.

La Vía Sacra

La Vía Sacra era una de las principales vías del Foro Romano y atravesaba el corazón de la ciudad. Por ella pasaban procesiones y ceremonias religiosas y triunfales, y conectaba algunos de los espacios más importantes del Foro.

Hoy puede recorrerse dentro del área arqueológica del Foro Romano y el Palatino.

La Subura (Suburra)

La Suburra fue uno de los barrios más densamente poblados y populares de la antigua Roma. Se extendía por la zona situada entre las colinas del Quirinal, Viminal y Esquilino, muy cerca del Foro y de las grandes vías de comunicación de la ciudad. Su nombre ha sobrevivido hasta nuestros días. 

La zona forma parte actualmente del Rione Monti, y todavía existe la Piazza della Suburra, que conserva el antiguo nombre del barrio.

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