Erzsébet Báthory: la Condesa Sangrienta entre la historia y la leyenda

Erzsébet Báthory, conocida como la Condesa Sangrienta.

Pocas figuras históricas han inspirado tantas historias como Erzsébet Báthory. Conocida como la Condesa Sangrienta.

Durante siglos ha sido presentada como una mujer obsesionada con conservar su juventud que torturó y asesinó a cientos de jóvenes doncellas, llegando incluso —según la leyenda— a bañarse en su sangre para conservar la belleza.

Su nombre ha dado origen a novelas, películas, videojuegos y relatos de terror, convirtiéndose en una de las figuras más inquietantes del imaginario europeo.

Pero detrás de esa leyenda, existe la pregunta de si Erzsébet Báthory fue responsable de numerosos crímenes más atroces de la Europa moderna, o si su figura terminó transformándose en un monstruo cuya fama creció mucho más allá de lo que los documentos permiten demostrar.

Una Europa dividida entre guerras y supersticiones

Erzsébet Báthory nació en 1560, en una época marcada por conflictos políticos, guerras y profundas transformaciones religiosas.

El Reino de Hungría se encontraba en una situación especialmente compleja. El avance del Imperio otomano, las disputas entre los Habsburgo y parte de la nobleza húngara, las tensiones religiosas provocadas por la Reforma y los conflictos internos convertían Europa Central en una región profundamente inestable.

En ese escenario, pertenecer a una de las grandes familias aristocráticas significaba formar parte de una red de alianzas, propiedades, matrimonios y obligaciones políticas.

Y los Báthory estaban en el centro de aquella red.

La poderosa familia Báthory: un antiguo linaje húngaro

Los Báthory, también escritos Báthorien en determinadas formas históricas del húngaro, pertenecían a una de las familias nobles más importantes del Reino de Hungría. 

Su linaje se vinculaba al antiguo clan Gutkeled, una familia noble de origen germánico cuyos antepasados aparecen relacionados en las tradiciones genealógicas medievales con la llegada al reino durante el reinado de Pedro Orseolo, en el siglo XI.

Como ocurre con muchas familias medievales, la línea entre la historia y la tradición no siempre está clara. Lo que sí está documentado es el ascenso de la familia Báthory como linaje noble durante los siglos XIII y XIV. 

Bereczk Báthory, documentado a finales del siglo XIII y comienzos del XIV, está considerado una figura fundamental en la consolidación del nombre familiar y de sus posesiones. El apellido quedó vinculado al dominio de Bátor (actual Nyírbátor, en Hungría), de donde procede el nombre Báthory.

Con el tiempo, aquella familia acabaría convirtiéndose en una de las grandes casas aristocráticas de Europa Central.

La familia Báthory pertenecían a una de las familias más importantes del Reino de Hungría.

El origen del nombre

El nombre Báthory está relacionado con Bátor, uno de los dominios que pasó a formar parte de las posesiones de la familia. Lo que ocurrió con otros linajes medievales, el nombre familiar quedó asociado al territorio sobre el que ejercían sus derechos.

Durante los siglos siguientes, la familia se dividió en diferentes ramas. Entre las más importantes se encontraban:

  • Báthory de Ecsed, a la que pertenecía Erzsébet.
  • Báthory de Somlyó, de la que surgirían varios de los futuros príncipes de Transilvania y Esteban Báthory, que llegaría a ser rey de Polonia.

También existió la rama Szaniszlófi, relacionada con la línea de Somlyó.

Aunque las ramas tenían intereses políticos diferentes, todas formaban parte de la extensa familia Báthory.

Una familia acostumbrada a gobernar

La importancia de los Báthory no procedía únicamente de sus propiedades. Durante generaciones, diferentes miembros de la familia ocuparon  algunos de los cargos más importantes del Reino de Hungría y del Principado de Transilvania.

Entre ellos encontramos palatinos de Hungría (el cargo más importante después del rey), jueces reales, voivodas de Transilvania, comandantes militares y grandes terratenientes. De la rama de Somlyó surgiría además Esteban Báthory, príncipe de Transilvania y posteriormente rey de Polonia.

La rama de Ecsed también tuvo un enorme peso político. Uno de sus miembros, Esteban Báthory de Ecsed, fue voivoda de Transilvania a finales del siglo XV.

La casa Báthory llevaba generaciones participando directamente en la política, la administración y las guerras del Reino de Hungría. Su poder se extendía por buena parte de Europa Central.

La rama de Erzsébet

Erzsébet nació en 1560, perteneciente a la rama de Ecsed. Su padre fue György Báthory de Ecsed y su madre Anna Báthory, pertenecía a la rama de Somlyó. El matrimonio unía así dos ramas importantes de la misma familia.

Los matrimonios entre miembros de familias aristocráticas emparentadas no eran excepcionales en la Europa de la época. Estas uniones podían reforzar alianzas familiares, mantener propiedades dentro del círculo de la nobleza y consolidar posiciones políticas.

En el caso de los Báthory, además, los vínculos entre sus distintas ramas contribuían a mantener unidas enormes redes de parentesco y patrimonio.

Antes de convertirse en protagonista de una de las leyendas más famosas de Europa, Erzsébet era, por tanto, una joven aristócrata nacida en una de las familias más poderosas del Reino de Hungría.

Infancia y educación de Erzsébet

Erzsébet nació en Nyírbátor, en el Reino de Hungría, el 7 de agosto de 1560 según la tradición biográfica más extendida. Pasó buena parte de su infancia en el entorno de las propiedades familiares de Ecsed, donde creció dentro de la esfera de la familia Báthory.

Las fuentes y genealogías no siempre ofrecen la misma información sobre todos sus hermanos, aunque sí está documentado, su hermano István Báthory de Ecsed, que llegó a ocupar importantes cargos políticos en el Reino de Hungría.

La educación de Erzsébet Báthory formaba parte de la preparación para los miembros de las grandes familias.

Una infancia privilegiada

Erzsébet creció dentro de un entorno aristocrático en el que la educación formaba parte de la preparación de los miembros de las grandes familias, Para una mujer de su posición, saber leer y escribir, mantener la correspondencia, administrar propiedades y comprender cuestiones religiosas y sociales podía resultar especialmente importante, sobre todo teniendo en cuenta el papel que muchas mujeres nobles desempeñaban en la gestión de sus hogares y patrimonios.

Las biografías que se han conservado la presentan como una mujer instruida en varias lenguas. Entre ellas aparecen húngaro, latín; alemán y griego.

El latín tenía especial importancia en la administración, la justicia y la cultura escrita del Reino de Hungría, mientras que el alemán resultaba útil dentro del complejo entorno político de los Habsburgo.

Su formación incluía conocimientos propios de la vida aristocrática: lectura y escritura, religión, correspondencia, administración doméstica y gestión de propiedades y sirvientes.

La familia Báthory, además, formaba parte del complejo panorama religioso de la Hungría del siglo XVI. En el caso de Erzsébet, las fuentes biográficas la identifican generalmente como calvinista o reformada.

Su educación no estaba destinada a convertirla en la cabeza de la familia Báthory, sino a prepararla para el papel que correspondía a una mujer correspondiente a la alta aristocracia de su tiempo.

Y muy pronto, ese papel estaría junto a otra de las grandes familias nobles del reino.

Un matrimonio entre dos grandes familias: Erzsébet Báthory y Ferenc Nádasdy

El compromiso entre Erzsébet Báthory y Ferenc Nádasdy se acordó cuando ambos eran todavía muy jóvenes, dentro de una estrategia matrimonial habitual entre las grandes familias aristocráticas de la Europa de la época.

El matrimonio vinculaba dos importantes casas nobles del Reino de Hungría y reforzaba sus redes familiares, políticas y patrimoniales.

La boda se celebró el 8 de mayo de 1575, en Vranov, cuando Erzsébet tenía catorce años y estaba a punto de cumplir quince, mientras que Ferenc tenía diecinueve años. La ceremonia reunió a miembros destacados de la nobleza.

Después del matrimonio, Erzsébet pasó a formar parte de la casa Nádasdy, aunque la historia la seguiría recordando por su apellido de nacimiento: Báthory.

El matrimonio de Erzsébet Báthory y Ferenc Nádasdy se acordó desde que ambos eran muy jóvenes.

El matrimonio duró casi tres décadas, hasta la muerte de Ferenc en 1604.

Sus hijos

Las fuentes no coinciden completamente sobre el número total de hijos del matrimonio. El Museo Nádasdy de Sárvár señala que pudieron ser cinco o seis, y documenta los nombres de Anna, Orsolya, Ilona, Katalin, András y Pál. De ellos, Anna, Katalin y Pál llegaron a la edad adulta y el destino de Orsolya e Ilona es menos claro en las fuentes conservadas.

Ferenc Nádasdy: el «Caballero Negro de Hungría»

Ferenc Nádasdy fue uno de los grandes militares de la nobleza húngara de su época.

Gran parte de su carrera estuvo vinculada a las guerras contra el Imperio otomano, especialmente a las campañas fronterizas y, posteriormente, a la llamada Guerra de los Quince Años, desarrollada entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII. 

En estas campañas alcanzó una reputación de comandante experimentado y recibió el sobrenombre de Fekete Bég, el “Bey Negro” o “Caballero Negro», con el que pasó a la memoria histórica. El historiador Géza Pálffy destaca su papel militar durante la Guerra de los Quince Años y señala que desde 1598 ejerció como capitán general de la Transdanubia y dirigió tropas al servicio de la monarquía.

La frontera entre los territorios bajo control otomano y el Reino de Hungría era una zona de guerra casi permanente. Ferenc pasó, por ello, largos períodos lejos de su familia.

Su carrera militar también contribuyó a aumentar el prestigio y la posición política de la casa Nádasdy.

Una administradora eficaz

Mientras Ferenc se encontraba fuera participando en campañas militares, Erzsébet asumió responsabilidades en la administración de sus dominios familiares.

La documentación conservada muestra que mantenía correspondencia, intervenía en asuntos económicos y supervisaba cuestiones relacionadas con las propiedades y las personas que dependían de ellas.

Hasta ese momento, la vida de Erzsébet no hacía pensar que, años después, su nombre acabaría asociado a una de las leyendas más oscuras de la historia europea.

El castillo de Csejte

Uno de los lugares que acabaría quedando inseparablemente unido al nombre de Erzsébet Báthory es Csejte, conocido actualmente como Čachtice.

El castillo se encuentra sobre una colina de los Pequeños Cárpatos, en la actual Eslovaquia. En tiempos de Erzsébet, sin embargo, el territorio formaba parte del Reino de Hungría. La fortaleza tenía un origen medieval y había sido desarrollada durante siglos como una posición defensiva. Sus murallas, patios y estructuras fortificadas dominaban el paisaje. Fue construido originalmente como fortaleza fronteriza y experimentó diversas ampliaciones y modificaciones a lo largo de la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna.

El dominio había llegado a la familia Nádasdy como posesión en prenda, pero fue Ferenc Nádasdy quién lo adquirió definitivamente en 1602, pagando una importante suma a la Corona.

El castillo de Csejte o Čachtice, se encuentra en los Cárpatos. Asociado a los crímenes contra Erzsébet y donde posteriormente sería confinada hasta su muerte.

La residencia señorial junto a la residencia

Junto al castillo existía también una residencia señorial o kaštieľ, vinculada a los Nádasdy, donde la familia podía alojarse cuando se encontraba en Čachtice.

La documentación local describe una residencia amplia, con habitaciones privadas, salas, cocina, almacenes, dependencias para el servicio y otras instalaciones propias de una gran casa aristocrática. Un inventario posterior de 1645 describía 46 habitaciones.

El conjunto formaba parte de un señorío mucho más amplio que incluía tierras, aldeas y actividades agrícolas.

La posición estratégica

La ubicación de Csejte, desde las alturas dominaba el paisaje de los alrededores y se controlaban rutas que atravesaban una región situada en una zona políticamente inestable. El castillo formaba parte de una red de fortalezas y propiedades aristocráticas que tenían funciones defensivas, administrativas y económicas.

La familia Nádasdy no vivía aislada. Sus dominios estaban conectados con aldeas entre ellas Čachtice, Višňové y Podolie, tierras agrícolas, viñedos y otras propiedades que proporcionaban recursos al señorío.

Csejte era más que una residencia privada, funcionaba como una pequeña comunidad autosuficiente.

La muerte de Ferenc

Ferenc Nádasdy murió el 4 de enero de 1604 en Sárvár, después de regresar enfermo de sus últimas campañas militares. La naturaleza exacta de la enfermedad que causó su muerte no está establecida con seguridad. Las fuentes señalan que llevaba tiempo padeciendo problemas de salud y que regresó de la campaña de 1603 en malas condiciones.

Su muerte dejó a Erzsébet viuda a los 43 años y con una enorme responsabilidad sobre los bienes y asuntos familiares.

El patrimonio de la familia Nádasdy comprendía numerosos dominios, propiedades agrícolas, fortalezas y rentas. Tras la muerte de su esposo, Erzsébet heredó un inmenso patrimonio que la convirtieron en una de las mayores propietarias de la nobleza húngara y del reino.

Existen registros de que la Casa de Habsburgo acumuló una considerable deuda económica con la casa Nádasdy, en especial con el magnate y conde Ferenc Nádasy. El conde financió de forma frecuente campañas militares y suministros para la Corona frente a la amenaza otomana. 

La viuda y el patrimonio de Nádasdy

La muerte de Ferenc convirtió a Erzsébet en una figura todavía más importante dentro de la administración familiar.

Las cartas y documentos conservados muestra que continuó gestionando asuntos económicos y patrimoniales. Una fuente relacionada con la familia Nádasdy señala, por ejemplo, que en 1608 realizó una revisión de sus dominios, haciendo recopilar información sobre las poblaciones y los ingresos de sus propiedades.

La herencia aristocrática estaba sometida a derechos familiares, disposiciones legales y relaciones patrimoniales complejas.

Pocos años después de la muerte de Ferenc, aquella poderosa viuda quedaría en el centro de una investigación que terminaría transformando para siempre su nombre.

Las primeras acusaciones

Las primeras acusaciones contra Erzsébet Báthory no aparecieron de repente en 1610.

Durante años circularon rumores sobre malos tratos y muertes relacionadas con las mujeres que trabajaban para ella. Entre las personas que tradicionalmente se relacionan con las primeras denuncias se encuentra István Magyari, un pastor luterano que habría llevado sus quejas ante las autoridades a comienzos del siglo XVII.

Los rumores hablaban de jóvenes que desaparecían después de entrar al servicio de la condesa y de castigos extremadamente violentos.

Con el tiempo, aquellas historias llegaron hasta las autoridades de la corte. Y en 1610, la cuestión dejó de ser un rumor local y se convirtió en una investigación oficial.

Las acusaciones contra Erzsébet Báthory surgieron desde mucho antes de la investigación oficial en 1610.

La investigación de György Thurzó

En 1610, el rey Matías II encargó al palatino de Hungría György Thurzó, que investigara las acusaciones contra Erzsébet Báthory.

Thurzó ocupaba uno de los cargos más elevados del Reino de Hungría y estaba directamente implicado en la administración de los asuntos relacionados con la poderosa familia Nádasdy.

La investigación se extendió durante meses y no se limitó a Čachtice y sus alrededores. Las declaraciones se extendieron también a otros dominios de la familia Nádasdy, entre ellos Sárvár y su entorno.

Entre las personas acusadas de haber participado directamente en los supuestos abusos se encontraban:

  • IIona Jó: vinculada al servicio de Erzsébet y tradicionalmente identificada como su nodriza. Acusada de participar de forma directa en las torturas. Declaró sobre decenas de muertes. 
  • Dorottya Szentes: conocida también como Dorkó, sirviente de la casa. Señalada como una de las ejecutoras materiales más sádicas.
  • Katalin Beneczky: relacionada con el servicio doméstico. Aportó detalles sobre los crímenes.
  • János Újváry: conocido como Ficzkó, un joven sirviente que ayudaba a trasladar y enterrar los cuerpos.

Las declaraciones de estas personas se convirtieron en una parte fundamental de la acusación. El propio Archivo Nacional de Hungría señala que los sirvientes directamente acusados confesaron bajo tortura y fueron ejecutados poco después.

IIona Jó como Dorottya Szentes fueron condenadas a muerte y ejecutadas. Sus dedos fueron sometidos a una brutal mutilación antes de ser quemadas. János Újváry fue decapitado mediante decapitación y su cuerpo fue posteriormente quemado. 

Katalin Beneczky no fue ejecutada.

El asalto a Čachtice

El momento decisivo llegó el 29 de diciembre de 1610. György Thurzó y sus hombres llegaron a Čachtice y Erzsébet fue puesta bajo arresto.

Según la descripción contemporánea, durante el registro Thurzó y sus hombres afirmaron haber encontrado en la residencia a una joven muerta, otra gravemente herida y otras personas retenidas que presentaban signos de violencia. También describieron la presencia de cuerpos mutilados, marcas de tortura y rastros de violencia extrema contra muchachas jóvenes empleadas como sirvientas. La documentación relacionada con el episodio se convirtió posteriormente en una de las bases de la acusación.

En la descripción escrita de Thurzó de lo ocurrido durante el registro utilizó la expresión in fraganti, dando a entender que Erzsébet había sido sorprendida en plena comisión de los hechos.

Sin embargo, en la correspondencia privada con su esposa, Thurzó muestra otra versión de los acontecimientos.

El asalto al castillo de Čachtice fue el 29 de diciembre de 1610. György Thurzó y sus hombres llegaron y pusieron a Erzsébet bajo arresto.

Los testimonios

En marzo se inició la investigación contra la condesa. Los interrogatorios tuvieron lugar entre marzo de 1610 y julio de 1611.

Los documentos conservados por el Archivo Nacional de Hungría muestran que se recogieron declaraciones de personas de diferentes lugares relacionados con los dominios de la familia Nádasdy. El archivo señala que la investigación reunió un número excepcionalmente elevado de testimonios, siendo la suma de aproximadamente 317 testigos, pero también destaca que muchos de ellos hablaban de hechos que conocían de oídas.

Algunos habían oído hablar de criadas castigadas, otros afirmaban conocer la muerte de determinadas jóvenes, otros habían escuchado rumores sobre un número mucho mayor de víctimas. Y, a medida que la noticia sobre la investigación se extendía, las cifras  y testimonios también crecían.

El resultado fue una enorme acumulación de testimonios, pero con diferentes grados de proximidad.

Las víctimas

De toda la historia de Erzsébet aparece uno de los más famosos, el total de sus víctimas.

Durante los interrogatorios apareció el testimonio de una mujer identificada como Susannah o Zsuzsanna, quien afirmó que existía un registro relacionado con las víctimas de la condesa. Según su declaración, aquella lista habría alcanzado una cifra superior a 650 nombres.

Aunque no fue la única cifra que apareció durante la investigación. Los propios acusados ofrecieron números muy inferiores para las personas que afirmaban haber visto morir durante sus años de servicio. El número de 80 víctimas aparece en algunas reconstrucciones posteriores atribuidas a la acusación. Las estimaciones variaban enormemente.

El número exacto de víctimas no puede establecerse con seguridad a partir de la documentación conservada.

En el registro nunca apareció como prueba material el supuesto diario de la condesa.

El juicio que nunca llegó a celebrarse

Erzsébet Báthory no fue juzgada y condenada por un tribunal.

Los procesos judiciales que siguieron a su arresto se dirigieron contra varios de sus sirvientes y supuestos cómplices. Erzsébet, en cambio, fue mantenida bajo confinamiento.

La condesa nunca rebició una condena formal por asesinato. Y tampoco tuvo la oportunidad de defenderse públicamente ante un tribunal.

El propio Archivo Nacional describe la investigación como un procedimiento que no logró encontrar un testimonio capaz de demostrar de forma creíble que Erzsébet hubiera cometido los crímenes atribuidos a ella.

La condesa confinada

Después de su arresto, Erzsébet fue confinada en Čachtice.

La tradición posterior cuenta que fue encerrada en una habitación cuyas puertas y ventanas fueron tapiadas, dejando únicamente una pequeña abertura para recibir comida. Hasta su muerte en 1614, permaneció bajo arresto domiciliario en el complejo de Čachtice.

La razón por la que no fue sometida a un proceso público continúa siendo uno de los aspectos más discutidos del caso. Su posición social, sus conexiones familiares y la importancia de su patrimonio formaban parte del contexto político en el que se desarrolló la investigación.

También existían importantes relaciones económicas entre la nobleza y la Corona, especialmente en una época de guerra y enormes gastos militares. La monarquía de los Habsburgo acumuló enormes cantidades económicas que arrastraba con Ferenc Nádasdy que había financiado campañas y suministros militares de la monarquía.

Por ello, algunos investigadores han interpretado la investigación contra Erzsébet también desde una perspectiva política y patrimonial.

Erzsébet fue confinada en el castillo de Čachtice. Allí permaneció hasta su muerte en 1614.

Lo que sabemos gracias a los archivos

El Archivo Nacional de Hungría conserva los protocolos de la investigación ordenada por György Thurzó, incluidas las actas del juicio y numerosos testimonios. Los documentos muestran que la investigación fue extraordinariamente amplia.

El propio Archivo Nacional destaca que:

  • pese al enorme número de testigos, no apareció un testigo o testimonio que demostrara de forma creíble que Erzsébet hubiera cometido personalmente los crímenes,
  • muchos testigos eran indirectos,
  • aquellos que pudieron relatar los hechos concretos solo pudieron afirmar que hubo muertes y que algunos sirvientes fueron castigados,
  • no comparecieron los familiares de las supuestas cientos de jóvenes desaparecidas,
  • los funcionarios que registraron Čachtice en diciembre de 1610 no encontraron objetos que indicaran o demostraran los centenares de asesinatos cometidos por la condesa,
  • las declaraciones de los sirvientes acusados fueron obtenidas bajo tortura, 
  • el diario de registro con los nombres de las 650 supuestas víctimas nunca apareció,
  • las cifras de las víctimas variaban enormemente.

La documentación conservada no permite reconstruir el caso con la certeza de que Erzsébet Báthory hubiese cometido o no, los asesinatos.

El juicio que se celebró contra ella finalmente quedó inconcluso y terminó sin veredicto.

Erzsébet nunca fue juzgada formalmente, fue encarcelada en el castillo donde permaneció hasta su muerte en agosto de 1614, y no se iniciaron o pudieron iniciar más procedimientos en su contra.

Por eso, la documentación nos deja ante una historia mucho más compleja que la imagen de una condesa juzgada, condenada y oficialmente reconocida como responsable de cientos de asesinatos.

Ilustración editorial del acta de la investigación ordenada y llevada a cabo por el palatino György Thurzó.
Ilustración del acta original de la investigación ordenada y llevada a cabo por el Palatino György Thurzó del Archivo Nacional de Hungría. Referencia: MNL OL, Fasc. 28. Nº 19.

El testamento de Erzsébet Báthory

A pesar de encontrarse bajo confinamiento, Erzsébet continuó ocupándose de la cuestión fundamental que afectaba a su familia: el patrimonio.

En su testamento distribuyó todos sus bienes entre sus hijos. La situación jurídica de los bienes de una gran familia aristocrática no era sencilla. Las propiedades estaban sujetas a derechos de herencia, obligaciones familiares y legislación del Reino de Hungría.

Según la legislación húngara de principios de la Edad Moderna, los bienes así distribuidos no podían pasar a manos del gobernante, incluso si Erzsébet Báthory era declarada culpable y condenada.

Pocos años después, en 1614, Erzsébet Báthory moriría en Čachtice. Tenía 54 años. No había sido juzgada. No había recibido una sentencia. Pero su nombre ya estaba comenzando a transformarse en algo mucho más poderoso que los propios documentos: una leyenda.

Ilustración editorial del testamento de Erzsébet Báthory.
Ilustración del testamento original de Eszsébet Báthory del 3 de septiembre de 1610 del Archivo Nacional de Hungría. Referencia: MNL OL, Fasc. 44. Nº 25.

El mito de la Condesa Sangrienta

Cuando Erzsébet Báthory murió en 1614, las acusaciones contra ella ya habían dejado una documentación extensa y controvertida. Pero la historia que conocemos hoy todavía no existía.

Durante las décadas y siglos posteriores, los relatos sobre la condesa fueron incorporando nuevos elementos hasta transformar a una aristócrata acusada de crímenes en uno de los grandes monstruos femeninos de la cultura europea.

A comienzos del siglo XVII, Europa atravesaba un período en el que las acusaciones de brujería podían desembocar en investigaciones, torturas y ejecuciones. Las persecuciones afectaron de manera desproporcionada a las mujeres y, en muchas regiones, las acusadas pertenecían a los sectores populares de la sociedad.

Erzsébet ocupaba una posición completamente diferente. Era miembro de una de las familias más poderosas del Reino de Hungría, viuda de un importante comandante militar y administradora de un enorme patrimonio.

Esa diferencia de estatus pudo haber influido en la forma en que se desarrolló el caso.

Cuando el pasado empieza a cambiar

Una de las características más llamativas de la leyenda de Erzsébet Báthory es que su pasado fue cambiando con el tiempo. Después de su arresto comenzaron a circular relatos sobre sus supuestos crímenes, pero las acusaciones contemporáneas se centraban principalmente en hechos que supuestamente habían ocurrido durante los años anteriores.

Con el tiempo aparecieron relatos según los cuales Erzsébet habría mostrado crueldad desde niña, habría presenciado ejecuciones, habría aprendido magia de una anciana o habría desarrollado desde muy joven una fascinación por el sufrimiento, también surgieron historias relacionadas con comportamientos sobrenaturales.

Otros personajes de su entorno terminarían apareciendo en algunas versiones posteriores. Ferenc Nádasdy acabó como el hombre que habría enseñado a su esposa métodos de tortura aprendidos durante las guerras contra los otomanos.

En los documentos de la investigación de 1610-1611 las historias que posteriormente rodearían su infancia no se encuentran.

La niña cruel, la joven fascinada por la sangre, la mujer que aprendió magia y la aristócrata destinada desde su nacimiento a convertirse en la Condesa Sangrienta son piezas que aparecen demasiado tarde, incluso siglos después, en las fuentes.

1729: nace la Condesa Sangrienta

El gran punto de inflexión llegó en 1729. Más de un siglo después de la muerte de Erzsébet, el jesuita húngaro László Turóczi publicó Ungaria suis cum regibus compendio data, una obra histórica sobre el Reino de Hungría.

En ella incluyó un relato sobre Erzsébet Báthory que introducía elementos que no aparecen en los testimonios conservados de la investigación original.

Aquí aparece por primera vez por escrito el famoso episodio que cambiaría para siempre su imagen: el baño de sangre. Según la historia de Turóczi, Erzsébet habría golpeado a una sirvienta hasta hacerla sangrar. Algunas gotas de sangre salpicaron su piel y, al limpiarlas, creyó descubrir que aquella zona parecía más joven y hermosa. La condesa habría llegado entonces a la conclusión de que la sangre de las jóvenes podía conservar su belleza.

La historia de Turóczi no solo añadió un detalle macabro. Cambió el significado de toda la historia. Y a partir de ahí comenzaría el ritual. Jóvenes asesinadas. Sangre recogida. Baños destinados a conservar la juventud. Y una aristócrata convertida, casi de repente, en un monstruo sobrenatural.

Ninguno de los testimonios conservados de la investigación describe a Erzsébet bañándose en sangre ni tampoco apareció el supuesto ritual durante el registro de Čachtice.

En 1729 nace la Condesa Sangrienta.

De aristócrata acusada a monstruo

Durante los siglos XVIII y XIX, la historia siguió creciendo. Cada nueva versión podía añadir detalles, eliminar otros o reinterpretar los anteriores. Los relatos empezaron a mezclarse con la literatura gótica, las historias de brujería y, posteriormente, con el imaginario vampírico. El resultado fue una Erzsébet cada vez más alejada de la mujer que podemos reconstruir a partir de los documentos.

La condesa histórica había sido miembro de una poderosa familia, esposa de un comandante militar, administradora de propiedades, viuda extremadamente rica, objeto de una investigación extraordinaria y una mujer que murió confinada sin haber recibido una sentencia judicial formal.

La condesa legendaria era una mujer obsesionada con la belleza, asesina de cientos de jóvenes, bañada en sangre y relacionada con la magia y el vampirismo.

La distancia entre ambas figuras fue creciendo con cada generación y la leyenda encontró una imagen imposible de olvidar.

Erzsébet Báthory en la cultura popular

La leyenda no terminó con los libros. Durante los siglos XIX y XX, Erzsébet Báthory comenzó a convertirse en una personaje de la literatura, el cine, la música y posteriormente los videojuegos. Su historia resultaba especialmente atractiva para la cultura gótica: una aristócrata poderosa, un castillo, jóvenes desaparecidas, sangre belleza, muerte y una posible conexión con el mundo de los vampiros.

Su influencia llegó a autores del romanticismo y de la época victoriana donde se inspiraron para modelar o crear las figuras de las vampiresas aristócratas para relatos de terror gótico, novelas históricas y de ficción oscura sobre crímenes y poder.

Algunos ejemplos de su influencia son:

  • 1614: Erzsébet Báthory muere confinada en Čachtice.
  • 1729: László Turóczi publicó Ungaria suis cum regibus compendio y pone por escrito el relato que introduce el famoso episodio del baño de sangre. 
  • 1742: Mátyás Bél, erudito e historiador luterano, publicó Notitia Hungariae novae historico-geographica, donde incluyó el relato de Turóczi validando así el mito ante Europa y cimentando la leyenda de la «Condesa Sangrienta» 
  • 1872: Joseph Sheridan Le Fanu publicó Carmilla, una de las obras fundamentales de la literatura vampírica. Estudios posteriores han señalado que podría haber relación entre Báthory y la novela sirviendo, la condesa, como posible inspiración de Le Fanu.
  • 1966: La poeta argentina Alejandra Pizarnik publicó La condesa sangrienta.  Pizarnik convierte a la condesa en una figura literaria marcada por la violencia, la belleza y la muerte. 
  • 1972: El director español Jordi Grau lleva la leyenda al cine con Ceremonia sangrienta, donde mezcla el mito de Báthory con el imaginario del terror y el vampirismo.
  • 1994: En el videojuego Castlevania: Bloodlines aparece Elizabeth Bartley, un personaje inspirado en Erzsébet Báthory. Aparece como sobrina de Drácula. 
  • 2008: El director Juraj Jakubisko lleva la historia al cine en Bathory. La película cuestiona algunos de los elementos tradicionales de la leyenda.
  • 2017-2018: En el universo de los videojuegos japoneses de la saga Black Souls aparece la figura de Báthory, donde la condesa se incorpora a unos personajes oscuros, históricos y literarios.

La leyenda continúa 

Cuatro siglos después, la historia de Erzsébet Báthory sigue dividiendo a los historiadores. Los documentos contemporáneos muestran una investigación real, acusaciones graves, testimonios numerosos y procesos contra varios de sus sirvientes. Pero también muestran contradicciones, testimonios indirectos, confesiones obtenidas bajo tortura, una ausencia de sentencia contra la propia Erzsébet y fue confinada hasta su muerte.

Cuando retrocedemos en el tiempo encontramos que los elementos más famosos de su leyenda aparecen mucho después. El baño de sangre no aparece en los testimonios contemporáneos conservados. La cifra de 650 de víctimas procede de una declaración sobre un supuesto diario que nunca apareció. Las historias sobre su infancia cruel surgieron posteriormente. La magia y el vampirismo fueron incorporándose progresivamente al personaje. 

La Condesa Sangrienta que conocemos hoy nació de los testimonios, de los rumores, de las interpretaciones, de los libros, de la literatura gótica, del cine y de los videojuegos. La mujer histórica y la Condesa Sangrienta terminaron convirtiéndose en dos personajes superpuestos.

Ilustración editorial del retrato histórico de Erzsébet Bathory, la "Condesa Sangrienta".

Quizá nunca sepamos exactamente que ocurrió en Čachtice y esa incertidumbre es lo que ha convertido a la Condesa Sangrienta en una de las figuras más misteriosas de la historia europea.

Sigue las huellas

La historia de Erzsébet Báthory está rodeada de castillos, documentos, rumores y leyendas. Pero algunas todavía pueden seguirse hoy.

Visítalo hoy…

Castillo de Čachtice – Eslovaquia

Las ruinas del Castillo de Čachtice se encuentran sobre una colina de los Pequeños Cárpatos, entre las localidades de Čachtice y Višňové.

La fortaleza tiene sus orígenes en el siglo XIII y pasó por las manos de diferentes familias aristocráticas hasta llegar a los Nádasdy. La fortaleza fue dañada durante las guerras del siglo XVIII. En 1708 fue conquistada por las tropas rebeldes de Francisco Rákóczi II y con el tiempo quedó convertida en ruinas. Entre 2012 y 2014 se realizaron trabajos de consolidación y excavación arqueológica y el recinto volvió a abrirse al público en 2014 como atracción turística y rodeado por una reserva natural. 

Múzeum Čachtice, Draškovič Manor – Eslovaquia

Fue construido en el siglo XVII y está relacionado con la familia Draškovič y los descendientes de Erzsébet. Ubicado en Čachtice, el museo alberga varias exposiciones dedicadas a la historia de Čachtice además de una exposición permanente sobre Elizabeth Báthory, que incluye objetos históricos y una recreación de su vestido. 

Museo de Trenčín – Eslovaquia

Actualmente es la institución de la que depende el Draškovič Manor de Čachtice.

Castillo Nádasdy – Sárvár, Hungría

Sárvár fue uno de los centros más importantes de la familia Nádasdy y está estrechamente relacionado con Ferenc Nádasdy

El Museo de Ferenc Nádasdy ocupa actualmente parte del castillo y ofrece varias exposiciones relacionadas con la historia militar y cultural de la región. Entre sus espacios destaca el gran salón de los Caballeros realizados en 1653 por Hans Rudolf Miller.

MNM Báthori István Múzeum – Hungría

En Nyírbátor, localidad estrechamente vinculada al linaje Báthory, se encuentra el MNM Báthori István Múzeum.

Entre sus exposiciones se encuentra dedicada a la historia de la familia Báthory y también a la tradición militar de la época de los Báthory  

Archivo Nacional de Hungría (Magyar Nemzeti Levéltár Országos Levéltára) – Budapest 

El Archivo Nacional de Hungría conserva los protocolos de la investigación ordenada por György Thurzó contra Erzsébet Báthory. Entre ellos se encuentran las actas de los interrogatorios y testimonios recopilados entre marzo de 1610 y julio de 1611.

Los documentos forman parte de los fondos del archivo húngaro y entre ellos se conserva también el testamento de Erzsébet fechado el 3 de septiembre de 1610.

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