El Festival del Medio Otoño: la noche en que China mira a la Luna

Festival del Medio Otoño o Festival de la Luna en China, con un pastel de luna y farolillo bajo en un cielo nocturno.

Hay noches en las que el cielo parece reunir a generaciones enteras bajo una misma luz.

En China, una de ellas llega cada otoño, cuando la luna alcanza su plenitud y millones de personas se reúnen para contemplarla, compartir dulces tradicionales y encender farolillos que iluminan la oscuridad.

Es el Festival del Medio Otoño, también conocido como Festival de la Luna, una de las celebraciones más importantes de la cultura china y una tradición cuyos orígenes se remontan a la Antigüedad.

“Ante mi cama brilla la luz de la Luna.
Por un instante creo que es escarcha sobre el suelo.
Levanto la cabeza y contemplo la Luna brillante.
La bajo de nuevo y pienso en mi tierra natal.”
Poema de Pensamientos en una noche tranquila, Li Bai (Li Po).

Un festival con más de dos mil años de historia

Los orígenes del Festival del Medio Otoño no pueden atribuirse a un único acontecimiento. Sus raíces se relacionan con antiguas ceremonias agrícolas, la celebración de las cosechas y el culto a la Luna.

Ya durante la dinastía Zhou existían rituales estacionales vinculados a la observación y veneración de los astros. El término zhōngqiū, “medio otoño”, aparece en textos rituales de esta época, aunque la festividad tal y como hoy la conocemos se desarrolló mucho más tarde.

Con el paso de los siglos, las celebraciones relacionadas con la Luna fueron adquiriendo mayor importancia. Durante la dinastía Tang (618-907), la contemplación de la Luna y las reuniones asociadas a esta fecha se popularizaron ampliamente, y el festival comenzó a consolidarse como una celebración reconocible. 

Durante la dinastía Song (960-1279) quedó definitivamente establecido como una de las grandes festividades del calendario chino.

Así, lo que comenzó como una combinación de antiguos rituales agrícolas, observación astronómica y veneración lunar fue incorporando con el tiempo nuevas costumbres, leyendas y tradiciones populares.

El Festival de Medio Otoño en China es una de las celebraciones más importantes y con una tradición que se remonta a la Antigüedad.

El equinoccio de otoño y el calendario chino

El Festival del Medio Otoño se celebra el decimoquinto día del octavo mes del calendario lunisolar chino, una fecha que suele situarse alrededor del equinoccio de otoño y que coincide con la luna llena.

La relación con la festividad y el otoño es mucho más antigua que el propio festival. La observación de los ciclos solares y lunares permitió a las sociedades agrícolas chinas organizar las actividades del año y determinar los momentos adecuados para la siembra y la cosecha.

Los 24 términos solares

El equinoccio de otoño conocido como Qiūfēn (秋分), es uno de los veinticuatro términos solares que dividen el ciclo anual según los cambios estacionales y astronómicos.

Este sistema, desarrollado en la antigua China a partir de la observación del movimiento aparente del Sol, tiene más de dos mil años de historia y quedó establecido de forma sistemática durante la Antigüedad. Los veinticuatro términos solares terminaron convirtiéndose en una herramienta fundamental para organizar las actividades agrícolas y comprender el ciclo de las estaciones.

El otoño marca el momento en que el día y la noche tienen una duración aproximadamente igual y señala la entrada en la segunda mitad del otoño.

Ilustración editorial de un observador de la antigua China observando los ciclos solares y lunares. El equinoccio de otoño es uno de los veinticuatro términos solares que dividen el ciclo anual.

El momento del equinoccio y las cosechas

El festival está profundamente ligado al otoño y a la abundancia.

Tras los trabajos agrícolas del verano, llegaba el momento de recoger las cosechas y agradecer la prosperidad obtenida. La luna llena, redonda y luminosa, se convirtió en una poderosa imagen asociada a la plenitud y al equilibrio.

Tradicionalmente se relaciona con:

  • la plenitud;
  • la armonía;
  • la abundancia;
  • la reunión familiar.

La Luna no era simplemente un fenómeno astronómico. Se convirtió en un símbolo cargado de significado.

Chang’e y la leyenda de la Luna

El Festival del Medio Otoño está profundamente vinculado a una de las leyendas más famosas de la mitología china: la historia de Chang’e, la mujer que, según la tradición, ascendió a la Luna después de beber un elixir de inmortalidad.

Su historia ha inspirado poemas, pinturas, obras de arte y generaciones enteras de narradores. Con el paso del tiempo, Chang’e se convirtió en una de las figuras más reconocibles asociadas a la Luna dentro de la tradición china.

Sin embargo, existen distintas versiones.

En una de las más conocidas, Chang’e y su esposo, Hou Yi, vivían en los cielos. Un día, el Emperador de Jade pidió a Hou yi que pusiera fin al desastre provocado por sus diez hijos, que habían aparecido simultáneamente en el cielo abrasando la Tierra.

Hou Yi, famoso por su habilidad como arquero, disparó contra nueve de ellos y dejó únicamente uno para que continuara iluminando el mundo.

Como recompensa por su hazaña, recibió un elixir de la inmortalidad de la Reina Madre del Oeste.

Hou Yi decidió conservarlo porque deseaba  continuar junto a Chang’e. Peró mientras él se encontraba ausente, uno de sus discípulos, Feng Meng, intentó apoderarse del elixir.

Para impedirlo, Chang’e lo bebió.

El efecto fue inmediato. Su cuerpo se volvió ligero y comenzó a ascender hacia el cielo hasta llegar a la Luna, donde permanecería para siempre en el Palacio Lunar de Guanghan, el Palacio de la Gran Frialdad.

Allí, según la tradición, viviría junto al Conejo de Jade. 

Cuando Hou Yi regresó y descubrió lo  sucedido, quedó destrozado. Preparó ofrendas con algunos de los alimentos favoritos de Chang’e y las colocó frente a la Luna mientras lamentaba su ausencia.

Con el tiempo, esta tradición de contemplar la Luna y realizar ofrendas quedó vinculada a las celebraciones del Festival del Medio Otoño.

Chang'e en el Palacio Lunar de Guanghan bajo la Luna llena.
La luz de la vela plateada ilumina la pantalla pintada, mientras una pequeña polilla revolotea en la profunda noche. La escarcha cubre el frío Palacio de Jade. Al contemplar la Luna, me pregunto si Chang’e lamenta haber bebido el elixir de la inmortalidad.
Chang’e, Li Shangyin.

El Simbolismo de la Luna

En la cultura china, la Luna llena no simboliza únicamente el paso del tiempo o el cambio de estación. Su forma perfectamente redonda se ha asociado con la plenitud, la armonía y la reunión familiar.

Durante el Festival del Medio Otoño, la Luna llena se convierte así en un símbolo de:

  • plenitud;
  • armonía;
  • unidad:
  • reunión;
  • abundancia;
  • perfección.

Por ello, muchas personas contemplan la misma Luna pensando en sus seres queridos, incluso cuando la distancia les impide compartir la misma mesa. Bajo ese mismo cielo, la Luna se convierte en un símbolo de unión que trasciende las fronteras y el tiempo.

La importancia de las formas también está profundamente arraigada en la tradición china. El círculo, sin principio ni final, evoca la idea de la totalidad y de algo que permanece completo.

Por eso, durante el Festival del Medio Otoño, la familia reunida puede compararse simbólicamente con la Luna llena: una unidad completa.

Esa misma idea aparece en uno de los elementos más característicos de la festividad: los pasteles de luna, cuya forma circular recuerda la plenitud de la Luna y la reunión de los seres queridos.

El Conejo de Jade y el elixir de la inmortalidad 

Según la tradición, Chang’e no habita sola en la Luna. Junto a ella vive el Conejo de Jade (Yùtù), uno de los personajes más queridos del folclore chino.

Una de las leyendas más conocidas cuenta que el Emperador de Jade quiso poner a prueba la bondad de varios animales. Para ello, descendió a la Tierra disfrazado de anciano mendigo hambriento.

Se encontró con un mono, un zorro y un conejo. 

El mono reunió frutas.

El zorro consiguió comida.

El conejo, sin embargo, solo sabía recoger hierba y comprendió que no tenía nada que ofrecer al anciano.

Entonces tomó una decisión extraordinaria. Pidió al anciano que encendiera una hoguera y se lanzó voluntariamente al fuego para ofrecer su propio cuerpo como alimento.

El anciano reveló entonces su verdadera identidad. Conmovido por el sacrificio del animal, el Emperador de Jade salvó al conejo de las llamas y lo llevó a vivir a la Luna como símbolo de bondad, compasión y altruismo.

Desde entonces, el Conejo de Jade acompaña a Chang’e en el Palacio Lunar. La tradición lo representa moliendo en un mortero las hierbas medicinales con las que prepara el elixir de la inmortalidad para los seres celestiales.

En algunas tradiciones también habita en la Luna Wu Gang, un hombre condenado por el Emperador de Jade a cortar eternamente un enorme árbol de osmanthus. Cada vez que está a punto de derribarlo, el árbol vuelve a crecer y su castigo comienza de nuevo.

El Conejo de Jade preparando el elixir de la inmortalidad en un mortero de jade en el Palacio Lunar, donde reside con Chnag'e.

La Luna y la familia

Uno de los aspectos más característicos del Festival del Medio Otoño es su dimensión familiar. Muchas personas recorren largas distancias para reunirse con sus seres queridos y compartir una cena especial.

La luna llena, perfectamente redonda, representa tradicionalmente la unión y el reencuentro. Por ello, incluso quienes viven lejos suelen mirar el mismo cielo pensando en sus familiares.

La Luna se convierte así en un vínculo simbólico entre quienes están juntos y quienes se encuentran separados por la distancia.

Los famosos pasteles de luna

Si existe un símbolo gastronómico inseparable de esta festividad, ese es el pastel de luna (yuèbǐng).

Estos pequeños dulces circulares forman parte de la celebración desde hace siglos y actualmente se elaboran en innumerables variedades.

Dependiendo de la región pueden contener:

  • pasta de semillas de loto;
  • pasta dulce de judía roja;
  • semillas y frutos secos;
  • cinco semillas (five-kernel);
  • yema de huevo salada;
  • pasta de dátiles;
  • y otros rellenos tradicionales o modernos

Su forma redonda recuerda a la Luna llena y simboliza tradicionalmente la plenitud y la reunión familiar.

Los pasteles también se intercambian como muestra de afecto y buenos deseos durante la festividad.

Los pasteles de luna están profundamente arraigados en el Festival del Medio Otoño, elaborados de muchas variedades.

El origen del pastel de Luna

La historia de los pasteles de luna es más compleja de lo que cuenta una de las leyendas más famosas asociadas a ellos.

La tradición popular afirma que, durante la dinastía Yuan, los rebeldes utilizaron pasteles para ocultar mensajes secretos y coordinar el levantamiento contra el dominio mongol. 

Según esta historia, Zhu Yuanzhang, futuro fundador de la dinastía Ming, y su consejero Liu Bowen  habrían utilizado este método para transmitir el mensaje de la rebelión y coordinar el ataque durante el Festival del Medio Otoño.

La historia es célebre, aunque existen referencias anteriores a dulces y alimentos asociados a las celebraciones de otoño y a las ofrendas a la Luna.

Por ello, la historia de los mensajes secretos pertenece más propiamente a la tradición popular sobre el origen del pastel de luna que a un origen histórico demostrado.

De la corte imperial a una gran celebración popular

Durante la dinastía Tang (618-907), las celebraciones relacionadas con la Luna adquirieron una importancia cada vez mayor y la festividad fue ganando reconocimiento dentro de la corte imperial. 

Durante los siglos posteriores, especialmente bajo la dinastía Song, el Festival del Medio Otoño se consolidó como una de las grandes celebraciones del calendario chino y muchas de las costumbres que hoy asociamos con él fueron adquiriendo forma.

Entre ellas se encontraba la contemplación de la Luna, las reuniones familiares, las ofrendas y, progresivamente, el intercambio de pasteles de luna.

Elaboración de los pasteles y sus característicos diseños

Los pasteles de luna tradicionales suelen tener una corteza fina y tierna que rodea un relleno dulce y denso. Dependiendo de la región, y del tipo de pastel, también existen variedades que se preparan de otras formas, aunque las versiones horneadas son especialmente conocidas.

Una de sus características más llamativas son los dibujos estampados en su superficie. Tradicionalmente, los moldes podían tallarse a mano en madera y, según la época y la región, también se utilizaron otros materiales.

En ellos se grababan diferentes motivos, entre ellos:

  • caracteres relacionados con la longevidad  o la armonía;
  • la Luna;
  • flores y plantas;
  • el Conejo de Jade;
  • Chang’e;
  • otros símbolos auspiciosos.

Los moldes permitían presionar la masa y dejar el diseño marcado en la superficie antes de introducir los pasteles en el horno.

Una vez preparados. suelen cortarse en pequeñas porciones y acompañarse tradicionalmente con té.

Artesano chino elaborando pasteles de luna tradicionales con un molde madera tallado.

Farolillos bajo la luna

Cuando cae la noche,la Luna no es la única que ilumina el cielo. 

Miles de farolillos pueden llenar parques, calles, jardines y patios durante las celebraciones del Festival del Medio Otoño. Algunos conservan formas tradicionales, mientras que otros representan animales, flores, personajes mitológicos o escenas de las leyendas chinas.

Las linternas de papel ya existían en China mucho antes de que se convirtieran en uno de los elementos asociados a las festividades. Fabricadas con estructuras de madera, bambú u otros materiales y cubiertas con papel o seda, servían originalmente como fuentes de iluminación y también aparecían en diferentes contextos rituales y religiosos.

Su relación con el Festival de Medio Otoño fue desarrollándose gradualmente. Durante las dinastías Tang y Song, las celebraciones nocturnas para contemplar la Luna adquirieron una enorme popularidad y los farolillos fueron incorporándose progresivamente a estas reuniones. Durante los siglos posteriores, su elaboración se hizo cada vez más sofisticada y comenzaron a convertirse en auténticas piezas de artesanía.

Una tradición que evolucionó durante siglos

Antes de la dinastía Tang: 

Las linternas de seda y papel ya eran conocidas en China y se utilizaban como iluminación y en diferentes ceremonias.

Dinastía Tang (618-907): 

Las celebraciones relacionadas con la Luna alcanzaron una enorme popularidad, especialmente entre las élites y en la corte. Las reuniones nocturnas para contemplarla se hicieron cada vez más habituales y las linternas tomaron parte de distintos espacios festivos. El Festival del Medio Otoño comenzó además a consolidarse como una celebración reconocible.

Dinastía Song (960-1279): 

Las celebraciones del Medio Otoño adquirieron todavía mayor importancia y existen referencias a costumbres relacionadas con los farolillos, entre ellas la de hacerlos flotar sobre el agua en algunas regiones. Los artesanos  fueron perfeccionando sus técnicas y los diseños se hicieron cada vez más variados.

Dinastías Ming y Qing (1368-1912): 

Los farolillos continuaron evolucionando y se convirtieron en objetos decorativos y artesanales cada vez más elaborados. Las tradiciones variaban considerablemente de una región a otra, dando lugar a diferentes formas, materiales y maneras de utilizarlos.

En la actualidad: 

Los farolillos siguen formando parte de las celebraciones del Festival del Medio Otoño en distintas regiones de China. Se fabrican en numerosos tamaños y formas y aparecen en reuniones familiares, exposiciones, actividades infantiles y celebraciones públicas.

Los farolillos tradicionales

No existía un único modelo de farolillo.

Su forma dependía de la región, los materiales disponibles y la ocasión para que se fabricaban. En algunos lugares se utilizaban estructuras de bambú cubiertas de papel, mientras que otros modelos podían estar decorados con seda, pinturas caracteres chinos o motivos auspiciosos.

Entre los diseños tradicionales relacionados con el Festival del Medio Otoño aparecen:

  • aves;
  • peces;
  • frutas;
  • flores;
  • animales;
  • caracteres relacionados con la celebración;
  • figuras del Conejo de Jade;
  • formas inspiradas en la Luna.

En algunas regiones, especialmente en el sur de China, los niños y las familias fabricaban sus propios farolillos y los colgaban de las casas o los llevaban durante las celebraciones. En Guangdong y Hong Kong, por ejemplo, existen tradiciones de elaborar faroles de bambú con formas de aves, peces, frutas y otros modelos.

Así, los farolillos, dejaron de ser únicamente una fuente de luz y se transformaron en objetos cargados de simbolismo y creatividad.

Farolillos artesanales chinos durante el Festival del Medio Otoño.

Una tradición que no nació de una sola persona 

A diferencia de otras tradiciones cuyo origen puede atribuirse a un personaje concreto, los farolillos del Festival del Medio Otoño no tienen un inventor conocido.

Su historia es el resultado de una evolución gradual: las antiguas linternas utilizadas para iluminar la noche fueron incorporándose a diferentes celebraciones, adquiriendo nuevas formas y significados con el paso de los siglos.

Por eso, la imagen actual de los farolillos del Medio Otoño no pertenece a una única época. Es el resultado de más de un milenio de transformaciones.

Y aunque hoy podamos encontrarlos convertidos en auténticas obras de artesanía, su función más sencilla permanece intacta: iluminar la noche mientras las familias se reúnen bajo la misma Luna.

La luna que reúne a las generaciones

Como ocurre con muchas grandes tradiciones de la historia, el Festival del Medio Otoño no nació de una sola vez. A lo largo de los siglos fue incorporando nuevas costumbres, símbolos y relatos, hasta convertirse en la celebración que millones de personas siguen compartiendo en la actualidad.

La Luna llena, los pasteles, los farolillos, las leyendas de Chang’e y el Conejo de Jade forman parte hoy de una misma tradición, aunque cada uno de estos elementos tenga su propia historia.

Para muchas personas, la Luna del Festival del Medio Otoño, simboliza el reencuentro familiar y la armonía.

Por ello, incluso quienes se encuentran lejos de casa mantienen la tradición de contemplarla pensando en sus seres queridos.

El Festival del Medio Otoño reúne a las familias para compartir los pasteles de luna, farolillos y leyendas como el Conejo de Jade y Chang'e.

Curiosidades

Las manchas de la Luna

Las culturas han encontrado diferentes figuras en las manchas oscuras de la superficie lunar.

En algunas tradiciones europeas surgió la imagen del hombre en la Luna. En China, en cambio, esas sombras se han relacionado tradicionalmente con la silueta de un conejo: el Conejo de Jade, que prepara su elixir en un mortero.

Una fecha variable

El Festival del Medio Otoño no sigue el calendario gregoriano. Se celebra el decimoquinto día del octavo mes del calendario lunisolar chino, por lo que su fecha cambia cada año y suele situarse normalmente entre septiembre y octubre.

El mortero del Conejo de Jade

La imagen del conejo lunar con un mortero es muy antigua.

Representaciones del Conejo de Jade asociado a la preparación de sustancias o elixires aparecen en el arte chino antiguo, incluida representaciones de la época Han (206 a.C. – 220 d.C.).

La figura del conejo lunar terminaría convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de la tradición relacionada con la Luna.

Una luna para todos

Hoy el Festival del Medio Otoño continúa llenando ciudades y pueblos de luz.

Parques decorados con farolillos, reuniones familiares, espectáculos culturales, mercados tradicionales y mesas llenas de pasteles de luna convierten esta noche en una de las más especiales del calendario chino.

Más de dos mil años después de sus primeros orígenes, la Luna sigue reuniendo a millones de personas bajo el mismo cielo.

Y quizá esa sea la verdadera magia de esta antigua celebración: recordar que, aunque cambien los siglos y las fronteras, siempre hay una luz compartida capaz de unir a quienes miran hacia ella.

Sigue las huellas…

Una tradición que sigue viva

Actualmente, el Festival del Medio Otoño continúa celebrándose en numerosos lugares del mundo.

Además de China continental, mantiene una enorme importancia cultural en:

  • Taiwán;
  • Hong Kong;
  • Macao;
  • Singapur;
  • y en numerosas comunidades chinas repartidas por todo el planeta.

Las reuniones familiares, la contemplación de la luna y los farolillos siguen formando parte de una celebración que, después de siglos de transformaciones, continúa reuniendo a las personas bajo el mismo cielo.

Visítalo hoy…

Museo Nacional de China (Pekín)

El Museo Nacional de China, situado en la plaza de Tiananmén, conserva una de las grandes colecciones dedicadas a la historia y la cultura de China.

Entre sus exposiciones se encuentran piezas arqueológicas, bronces, cerámicas, porcelanas, esculturas y otros objetos que permiten recorrer miles de años de historia china.

Su exposición permanente de Ancient China ofrece un recorrido por la civilización china desde la prehistoria hasta las dinastías Ming y Qing, convirtiéndolo en uno de los lugares más interesantes para acercarse a las culturas y tradiciones que dieron forma al país.

Zigong (Sichuan)

La ciudad posee una de las tradiciones de fabricación de faroles más importantes de China.

Las fuentes oficiales de Sichuan sitúan la tradición de las linternas de Zigong en una historia de siglos y señalan que durante las dinastías Tang y Song ya existían costumbres relacionadas con el uso festivo de luces en la región. Con el paso del tiempo, esta tradición evolucionó hasta convertirse en una auténtica especialidad artesanal.

Hoy Zigong es especialmente famosa por sus grandes festivales de faroles, en los que estructuras monumentales de metal, seda y otros materiales representan animales, personajes históricos, escenas mitológicas y elementos de la cultura tradicional china.

La ciudad también alberga el Museo de las Linternas de China, un museo especializado en la historia, elaboración y evolución de la cultura de los faroles. La propia ciudad lo considera uno de los espacios principales para conservar y transmitir esta tradición artesanal.

Las grandes celebraciones de faroles de Zigong están especialmente relacionadas con el Año Nuevo Lunar y el Festival de los Faroles, la ciudad es conocida como la “capital mundial de los faroles”.

Zigong, es conocida como la capital mundial de los faroles. Posee una de las tradiciones de fabricación más importantes de China.

“Aunque estemos separados por miles de kilómetros, podamos compartir la belleza de esta misma Luna.”

Adaptación de una traducción de Shui Diao Ge Tou, Su Shi, 1076.

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