
Todo el mundo reconoce una bruja cuando la ve: sombrero puntiagudo, escoba, gato negro, caldero y una cabaña en el bosque. Pero casi ninguno de esos elementos pertenecía a las primeras mujeres que fueron descritas como hechiceras, magas o practicantes de artes oscuras.
La imagen que hoy conocemos como “la bruja” nació lentamente a lo largo de los siglos, mezclando religión, superstición, folclore, miedo, literatura e imágenes populares.
“No hubo brujas ni embrujados hasta que se comenzó a hablar y escribir de ellos.”
Alonso de Salazar y Frías, resumen de sus informes a la Inquisición, 1612.
Origen de la palabra
La palabra que hoy traducimos como “bruja” no tiene un único origen. Cada lengua europea desarrolló sus propios términos y, con ellos, diferentes matices.
Witch – Inglaterra
Procede del inglés antiguo wicce, femenino, y wicca, masculino, términos utilizados para personas relacionadas con la magia, la adivinación o las prácticas ocultas. La etimología más profunda de witch continúa siendo discutida.
Hexe – Alemania
El alemán Hexe procede del alto alemán antiguo hagazussa y del alemán medio alto hecse. Su etimología exacta no está completamente resuelta, aunque el primer elemento se relaciona probablemente con hag, término relacionado con un cercado, seto o límite. Por eso encontramos interpretaciones que la relacionan con un ser asociado a los límites entre espacios habitados y el exterior.
Hay una conocida traducción “la que salta cercas” pero, es más una interpretación etimológica.
Strega – Italia
Procede del latín striga, relacionado con strix, un ave nocturna. En las tradiciones antiguas y medievales, estas figuras fueron asociándose progresivamente con seres femeninos sobrenaturales y con la magia dañina.
Sorcière – Francia
Procede del latín tardío sortiarius, “el que adivina mediante suertes”, derivado de sors, sortis, relacionado con la suerte y la adivinación.
Durante la Edad Media no existía todavía una única categoría europea equivalente a nuestra palabra moderna “bruja”. Los documentos podían emplear términos latinos como malefica, striga, sortilega o sortiarius, dependiendo del contexto y de la práctica que se estuviera describiendo.
En el ámbito de los Pirineos aparecen formas como bruxa, bruxo y bruixa en documentación medieval. Su origen etimológico sigue siendo incierto: los estudios lingüísticos no han establecido una explicación definitiva y se ha propuesto incluso un origen prerromano.
Magia y figuras femeninas en la Antigüedad
Encontramos numerosos ejemplos en las sociedades antiguas de mujeres relacionadas con la magia, la adivinación o prácticas sobrenaturales. En Grecia, Roma, Egipto, Mesopotamia y otras sociedades antiguas encontramos diferentes figuras relacionadas con lo sobrenatural:
- Hechiceras, asociadas a encantamientos, pociones o rituales mágicos.
- Adivinas, que interpretaban señales, sueños, oráculos u otros fenómenos para conocer la voluntad de los dioses.
- Völvas, en la tradición nórdica, mujeres vinculadas a prácticas seiðr, relacionadas con la adivinación y el conocimiento del destino.
- Curanderas, que conocían plantas, preparados medicinales, cuidados de heridas y otros remedios. Algunas personas que ejercían este tipo de prácticas serían acusadas de brujería muchos siglos después.
- Mujeres dedicadas a prácticas religiosas y rituales, cuyo conocimiento podía incluir ceremonias, fórmulas, plantas o formas de adivinación.
- Sacerdotisas, que ejercían funciones religiosas reconocidas dentro de sus propias sociedades, como las sacerdotisas de determinados cultos egipcios y griegos o las vestales romanas.
También encontramos en diferentes tradiciones figuras femeninas relacionadas con espíritus, seres sobrenaturales, viajes nocturnos o reuniones extraordinarias.
La historia de la brujería europea surgiría precisamente de la combinación progresiva de diferentes creencias: magia dañina, adivinación, supersticiones populares, demonología, relatos sobre espíritus y determinadas tradiciones folclóricas.
“No debe omitirse que ciertas mujeres perversas, devotas de Satanás, seducidas por ilusiones y fantasmas de los demonios, creen y profesan que montan de noche en bestias con Diana, diosa de los paganos…y que en las horas silenciosas de la noche vuelan sobre vastas tierras…”
Regino de Prüm, texto eclesiástico Canon Episcopi, siglo X.
La magia antes del cristianismo
Durante siglos, magia y brujería no fueron necesariamente sinónimos. En muchas sociedades antiguas y medievales existían amuletos, oráculos, rituales, fórmulas, prácticas curativas y diferentes formas de magia que podían considerarse aceptables dependiendo del contexto.
La frontera entre religión, medicina, superstición y magia tampoco era la misma que establecerían los autores cristianos de siglos posteriores. Incluso durante la Edad Media, la relación con la magia fue mucho más compleja de lo que suele representar la cultura popular. Existieron condenas religiosas, pero también tradiciones de magia natural, astrología, prácticas rituales y estudios sobre el mundo sobrenatural dentro de la cultura intelectual medieval.
A partir de los siglos XII y XIII determinados teólogos y juristas comenzaron a clasificar y relacionar algunas prácticas mágicas con la acción de los demonios. La demonología medieval fue desarrollando una explicación cada vez más sistemática sobre la relación entre seres humanos, magia, herejía y poderes demoníacos.
La figura de la bruja que aparecerá en los grandes procesos de los siglos XV al XVII será el resultado de la acumulación de ideas que terminaron fusionándose.
El cambio medieval
Siglos antes de las grandes persecuciones de la Edad Moderna ya circulaban en Europa relatos sobre mujeres que, supuestamente, viajaban durante la noche acompañadas por figuras sobrenaturales. A finales de la Edad Media comenzó a consolidarse una nueva forma de entender determinadas prácticas mágicas.
Entre los siglos XV y XVI aparecieron en distintas regiones europeas relatos cada vez más elaborados sobre personas que no solo practicaban magia dañina, sino que supuestamente formaban parte de reuniones nocturnas, pactos con demonios y comunidades organizadas al servicio del mal. Europa además, atravesó profundas transformaciones sociales, religiosas y económicas. La Peste Negra, las crisis agrícolas, las guerras, las tensiones religiosas y, posteriormente, la Reforma y la Contrarreforma contribuyeron a crear sociedades marcadas por la incertidumbre y el conflicto.
La idea del llamado sabbat de las brujas comenzó a tomar forma durante el siglo XV y permitió imaginar la brujería como una auténtica conspiración organizada.
Se empezó a construir la imagen de una persona que:
- practicaba magia dañina;
- mantenía relación con los demonios;
- renunciaba a la fe cristiana;
- participaba en reuniones nocturnas;
- viajaba sobrenaturalmente;
- y formaba parte de una comunidad secreta que amenazaba al conjunto de la sociedad cristiana.
La antigua hechicera, la mujer relacionada con la magia y las historias sobre reuniones nocturnas comenzaban a fundirse en una nueva figura: la bruja.
En la bula papal de Inocencio VIII de 1484, describe acusaciones de prácticas demoníacas y daños atribuidos a personas en determinadas regiones del territorio germánico y autoriza a determinados inquisidores a investigarlo.
“…en virtud de Nuestra autoridad Apostólica, decretamos y mandamos que los mencionados Inquisidores…sean autorizados para proceder a la corrección, encarcelamiento y castigo de dichas personas.”
Bula papal Summis desiderantes affectibus de Inocencio VIII, 1484.
Interpretaciones religiosas
Durante la Baja Edad Media comenzó a desarrollarse una nueva manera de interpretar determinadas prácticas mágicas.
A las antiguas acusaciones de maleficio – es decir, de utilizar prácticas mágicas para causar daño- se fueron añadiendo nuevas ideas: pactos con demonios, reuniones nocturnas, vuelos sobrenaturales y una supuesta organización secreta dedicada a combatir la cristiandad.
La idea de una conspiración de personas al servicio del demonio no apareció de repente. Fue construyéndose progresivamente a través de tratados religiosos, textos demonológicos, sermones y procesos judiciales. Autores, teólogos, jueces y predicadores fueron incorporando nuevos elementos a esa imagen hasta convertirla en una explicación cada vez más completa de la brujería.
La nueva concepción imaginaba a personas que obtenían sus poderes del Diablo y que formaban parte de una comunidad secreta dedicada a causar daño. Esta transformación de la idea de hechicería en la de brujería demoníaca fue uno de los elementos fundamentales de la gran caza de brujas de la Edad Moderna.
“…finalmente, todas estas imposibilidades, y muchas más son afirmadas como ciertas por varias personas.”
Regional Scot The Discoverie of Witchcraft, 1584.
Las primeras persecuciones
Los procesos aparecen ya durante la Baja Edad Media y fueron aumentando progresivamente desde los siglos XIV y XV. Sin embargo, fue entre aproximadamente 1450 y 1750, y especialmente durante los siglos XVI y XVII, cuando las persecuciones alcanzaron su mayor intensidad.
Las personas acusadas podían pertenecer a grupos muy diferentes. Muchas eran mujeres, y en determinadas regiones también fueron acusados hombres. Las acusaciones podían surgir a partir de conflictos entre vecinos, enfermedades, muertes, problemas relacionados con animales o cosechas, disputas personales o la sospecha de que alguien había causado un daño mediante magia.
En Europa, alrededor del 80% de las personas acusadas fueron mujeres, aunque el porcentaje variaba considerablemente según la región. En algunos lugares la proporción masculina fue mucho mayor, mientras que en otros las mujeres constituyeron una abrumadora mayoría.
“La superstición se encuentra ante todo en las mujeres, el sexo frágil, porque las mujeres son más crédulas, más propensas a la malignidad y embusteras por naturaleza.”
Malleus Maleficarum, 1487 de los inquisidores Heinrich Kramer y Jacob Sprenger.
Los grandes juicios por brujería
Durante los grandes procesos europeos, aproximadamente ocho de cada diez personas acusadas eran mujeres, aunque las proporciones cambiaban según el territorio.
Las acusaciones podían incluir:
- arruinar cosechas;
- provocar tormentas o granizo;
- enfermar o matar animales;
- provocar enfermedades;
- provocar la muerte de personas, incluidos niños;
- utilizar magia para perjudicar a vecinos;
- mantener pactos o relaciones con demonios.
Estas acusaciones no surgían siempre de una desgracia explicable. Con frecuencia estaban relacionadas con conflictos concretos dentro de las comunidades: disputas entre vecinos, enemistades, sospechas y acusaciones de haber causado mediante magia un daño que había ocurrido.
Algunas de las pruebas utilizadas en los procesos
Los procedimientos utilizados para investigar las acusaciones variaron enormemente según el lugar y la época.
La prueba del agua
La conocida como prueba del agua o swimming test consistía en introducir a la persona acusada en el agua para comprobar si flotaba o se hundía. Para demostrarlo la acusada era atada de manos y pies, además normalmente con una cuerda para poder recuperarla, y la lanzaban al agua. Si flotaba, el agua la rechazaba y por tanto era considerada culpable. Si se hundía, era considerada inocente.
El agua era un elemento puro asociado al bautismo.
La prueba espectral
Otra forma de evidencia especialmente controvertida fue la prueba espectral. En este caso, una persona afirmaba haber sido atacada por el espíritu o espectro de otra persona. No era necesario que existiera una prueba física del supuesto ataque.
El ejemplo más conocido se produjo durante los juicios de Salem de 1692, en las colonias inglesas de Norteamérica. Los tribunales aceptaron testimonios de personas que aseguraban haber visto el espectro de las acusadas atacándolas.
La marca del diablo
También se buscaban supuestas marcas del Diablo en el cuerpo de las personas acusadas. Según determinadas creencias demonológicas, el Diablo podía dejar una señal física en quienes habían establecido un pacto con él.
En algunos procesos se examinaba el cuerpo de la persona acusada buscando zonas que fueran consideradas insensibles al dolor. Los procedimientos podían llegar a incluir el afeitado del cuerpo y la utilización de agujas para comprobar si una zona sangraba o reaccionaba al dolor.
Lo que hoy conocemos como “marca de la bruja” era, una creencia y un procedimiento utilizado por determinados investigadores y tribunales.
“¿Cómo es posible que el nombre de las brujas se vuelva tan famoso, y cuán diversas son las opiniones sobre ellas y sus acciones?”
Regional Scot The Discoverie of Witchcraft, 1584.
Declive
A partir de la segunda mitad del siglo XVII, las grandes persecuciones comenzaron a disminuir progresivamente en buena parte de Europa.
En algunos territorios el descenso comenzó antes: en otros, los procesos continuaron durante décadas e incluso llegaron al siglo XVIII. La disminución fue gradual y estuvo relacionada con cambios jurídicos, nuevas exigencias probatorias, menor disposición de determinados tribunales a aceptar acusaciones y cambios en las propias concepciones sobre la brujería.
Las estimaciones sobre el número total de procesos y ejecuciones varían según los historiadores y el período incluido. Las investigaciones actuales suelen situar el número de personas procesadas por brujería en Europa en torno a las decenas de miles, mientras que el número de ejecuciones se sitúan habitualmente en varias decenas de miles.
“Si alguien resiste el tormento, dicen que el diablo le ayudó; si confiesa, lo ejecutan. La trampa no tiene salida para el inocente.”
Friedrich Spee de su obra Cautio Criminalis, 1631.
Cronología
Siglo X: El Canon Episcopi, asociado a Regino de Prüm, recoge relatos sobre mujeres que creían viajar de noche con figuras sobrenaturales. El texto interpreta esas experiencias como ilusiones o engaños demoníacos.
1233: El papa Gregorio IX emite Vox in Rama, dirigida contra una herejía denominada luciferianismo en territorios germánicos. El texto describe rituales atribuidos a los herejes, entre ellos la presencia de un gato negro.
1326: El papa Juan XXII promulga la Super illius specula, que contribuye a ampliar la consideración de determinadas prácticas mágicas y demoníacas dentro del ámbito de la herejía y refuerza la intervención inquisitorial contra ellas.
1436-1438: Johannes Nider redacta el Formicarius. Su quinto libro contiene uno de los primeros tratamientos extensos de la brujería dentro de este nuevo marco demonológico. La obra fue impresa por primera vez en 1475.
1484: Inocencio VIII promulga la bula Summis desiderantes affectibus. El documento describe acusaciones de prácticas demoníacas y autoriza a los inquisidores e integrantes de su entorno a actuar contra ellas en determinadas zonas germánicas. Además sirvió como prólogo del manual inquisitorial Malleus Maleficarum.
1487: Se publica el Malleus Maleficarum (El martillo de las brujas), la obra se atribuyó tradicionalmente a los dominicos Heinrich Kramer (Institoris) y Jacob Sprenger, aunque la participación de Sprenger ha sido discutida por la historiografía moderna. La Biblioteca del Congreso atribuye la obra principalmente a Kramer. La obra sistematiza numerosas ideas sobre la brujería y propone procedimientos para investigarla y perseguirla.
Siglo XVI: Las persecuciones se intensifican en distintas regiones europeas.
1580: Jean Bodin publica De la démonomanie des sorciers (La demonomanía de las brujas), uno de los tratados más influyentes de su época y defensor de una interpretación muy severa de la brujería.
Segunda mitad del siglo XVII: Las grandes persecuciones comienzan a disminuir progresivamente en buena parte de Europa, aunque algunos procesos continúan durante el siglo XVIII.
Las voces de la razón
Durante la época de las grandes persecuciones no todo el mundo aceptaba la realidad de las acusaciones. También existieron médicos, juristas, teólogos y escritores que cuestionaron los procedimientos empleados contra las personas acusadas de brujería.
Johann Weyer
El médico holandés Johann Weyer publicó en 1563 De praestigiis daemonum, una crítica importante a las persecuciones y de la interpretación demonológica de determinados casos. Su crítica se dirigía especialmente contra la interpretación de determinadas personas acusadas de brujería y contra la manera en que eran perseguidas.
Consideraba que muchas acusadas podían estar afectadas por enfermedades, melancolía o engaños de la imaginación y defendía un tratamiento más indulgente.
Reginald Scot
En 1584, el escritor inglés Regional Scot publicó The Discovery of Witchcraft. Su obra cuestionaba las afirmaciones sobre los poderes atribuidos a las brujas y denunciaba los mecanismos mediante los cuales determinados relatos y confesiones podían convertirse en supuestas pruebas. Scot trató de demostrar cómo determinados trucos, engaños y creencias podían confundirse con auténtica brujería.
Friedrich Spee
El jesuita alemán Friedrich Spee publicó anónimamente en 1631 Cautio Criminalis. Spee argumentaba que el uso de la tortura podía producir confesiones y denuncias que, lejos de demostrar la culpabilidad de una persona, podían alimentar una cadenas de nuevas acusaciones.
En su análisis describe situaciones en las que una persona sometida a tortura terminaba proporcionando nombres de supuestos cómplices simplemente para poner fin al sufrimiento. Su argumento más fuerte está precisamente en la imposibilidad de obtener pruebas fiables mediante procedimientos que podían producir la propia confesión que pretendían demostrar.
Alonso de Salazar y Frías
El inquisidor español Alonso de Salazar y Frías participó en la investigación de los procesos de Zugarramurdi en el siglo XVII, y fue especialmente crítico con la falta de pruebas que encontró.
Sus investigaciones contribuyeron a que la Inquisición española adoptara una posición mucho más escéptica frente a determinadas acusaciones de brujería.
“Confiesan cosas que son sencillamente fábulas, mentiras y embustes que ni existen ni existirán jamás, ni podrían existir según las leyes de la naturaleza.”
Johann Weyer extracto de su obra De lamiis liber, 1577.
Símbolos de las brujas
La imagen de la bruja que hoy todos conocemos no nació de un único libro ni de un solo artista. Fue el resultado de siglos de relatos, grabados, tratados e ilustraciones que fueron añadiendo, poco a poco, los elementos que hoy asociamos con ella.
Ninguno de estos símbolos nació al mismo tiempo. Y algunos tienen un origen muy incierto.
Sombrero puntiagudo
El sombrero puntiagudo es probablemente uno de los elementos cuyo origen resulta más difícil de establecer con seguridad.
A lo largo de la Edad Media y la Edad Moderna existieron diferentes tipos de tocados altos o puntiagudos. Algunos formaban parte de la moda, mientras que otros estaban asociados a determinados grupos sociales o religiosos.
Se han propuesto diferentes teorías para explicar su posterior asociación con las brujas. Entre ellas aparecen los sombreros utilizados por determinadas comunidades religiosas, algunos tocados medievales y, en épocas posteriores, prendas relacionadas con grupos sociales que fueron objeto de discriminación.
Las representaciones artísticas fueron contribuyendo posteriormente a fijar una apariencia cada vez más reconocible. Un ejemplo aparece en 1720, en The History of Witches and Wizards, una obra publicada en Londres que incluía ilustraciones de brujas, demonios y vuelos sobre escobas.
Escoba
Era un objeto cotidiano asociado al trabajo doméstico y, en las sociedades europeas, especialmente al ámbito femenino.
En 1451, un manuscrito ilustrado del poema francés Le Champion des Dames. escrito por Martin Le Franc, contiene una pequeña ilustración marginal en la que aparecen dos mujeres volando: una sobre una escoba y otra sobre un palo. La imagen está acompañada por la inscripción Des Vaudoises y representa a mujeres identificadas con los valdenses, un grupo religioso considerado herético. Es la representación fechada más antigua conocida de una mujer volando sobre una escoba.
Las razones por las que la escoba terminó asociándose al vuelo de las brujas no está completamente establecido.
Caldero
Los grandes recipientes formaban parte de la vida doméstica europea desde mucho antes de que fueran asociados con las brujas- Servían para cocinar, hervir agua, preparar alimentos y elaborar diferentes preparados. También podían utilizarse para preparar remedios, plantas y otras sustancias.
Con el desarrollo de la imagen de la brujería demoníaca, ese objeto cotidiano comenzó a aparecer representado en escenas de magia y hechicería.
Uno de los más importantes aparece en la obra de Ulrich Molitor, De lamiis et phithonicis mulieribus, publicada en 1489/1490.
La obra está considerada uno de los primeros tratados ilustrados sobre brujería y contiene la primera representación impresa conocida de brujas utilizando un caldero.
Gato negro
Los gatos no fueron originalmente animales asociados exclusivamente con la brujería. En el Antiguo Egipto, determinados gatos estaban vinculados a divinidades y cultos religiosos; y en la mitología nórdica aparecen asociados a Freyja, cuyo carro es descrito en fuentes como tirado por gatos.
La relación medieval entre gatos, magia y brujería surgió en algunos contextos. Los gatos – especialmente los negros- podían adquirir conotaciones negativas relacionadas con la noche, lo desconocido o lo sobrenatural.
Además durante la Edad Moderna se desarrolló la idea del familiar, un animal que supuestamente ayudaba a una persona acusada de brujería y que podía aparecer representado como gato, perro, sapo, cuervo u otros animales.
En 1233, la bula papal Vox in Rama, promulgada por Gregorio IX contra una supuesta herejía, describió un ritual en el aparecía un gato negro. Aunque todavía no se trataba del “familiar”de las brujas tal como aparecería en los procesos posteriores, el episodio contribuyó a la asociación medieval entre determinados animales y prácticas consideradas demoníacas.
Europa bajo la sombra de la brujería
Hubo persecuciones en numerosas regiones europeas, pero no fueron iguales en intensidad, duración ni número de víctimas. Entre los territorios más afectados encontramos:
Sacro Imperio Romano Germánico
Los territorios del Sacro Imperio estuvieron entre los principales escenarios de las grandes persecuciones. Uno de los episodios más extremos tuvo lugar en el Principado-Obispado de Bamberg.
Durante las persecuciones de las décadas de 1620 y 1630, alrededor de un millar de personas fueron víctimas de los procesos de brujería del territorio, convirtiéndolo en uno de los episodios de persecución más intensos del Sacro Imperio.
Escocia
Escocia fue uno de los territorios de Europa donde las persecuciones alcanzaron una intensidad especialmente elevada en relación con su población.
Francia
En Francia también se produjeron grandes procesos. Gran parte de los procesos fueron juzgados por tribunales seculares, no exclusivamente por tribunales eclesiásticos.
Entre aproximadamente 1550 y 1700 se registraron alrededor de 2.000 juicios por brujería.
Islandia
Los procesos islandeses fueron mucho menos numerosos que los de las grandes regiones continentales, pero presentan una característica excepcional: la mayoría de las personas ejecutadas fueron hombres. Constituyó una excepción notable dentro del panorama europeo.
Suiza
Los territorios de la actual Suiza también experimentaron importantes persecuciones por brujería, especialmente durante los siglos XVI y XVII. La intensidad y las características variaron mucho entre cantones y jurisdicciones. En muchas persecuciones, las mujeres constituyen la mayoría de las personas acusadas, aunque también hubo hombres entre las víctimas.
“Frecuentemente he pensado que la única razón por la que no todos somos declarados brujos es debido al hecho de que no todos hemos sido torturados.”
Friedrich Spee de su obra Cautio Criminalis, 1631.
Brujas en la actualidad
La figura de la bruja ha cambiado completamente. La palabra “bruja” ya no tiene un único significado. En la cultura popular puede representar misterio, magia, independencia o conexión con la naturaleza. En determinados movimientos espirituales y neopaganos puede adquirir además un significado religioso o identitario.
La Wicca, surgida como movimiento religioso contemporáneo en el siglo XX, desarrolló nuevas formas de entender la magia, la naturaleza y las prácticas rituales.
Al mismo tiempo, la bruja se convirtió en uno de los personajes más reconocibles de Halloween, la literatura fantástica, el cine, la televisión y la cultura popular.
La imagen contemporánea es, por tanto, muy diferente de la figura demonizada que aparece en los tratados y procesos de los siglos XV y XVII. La bruja dejó de ser únicamente una acusación y se convirtió también en un personaje cultural, religioso y simbólico.
Curiosidades
El gato Sathan
En la Inglaterra del siglo XVI aparecen numerosos testimonios sobre animales que fueron considerados familiares de las personas acusadas de brujería. Entre los animales mencionados aparecen gatos, perros, sapos, hurones y otros animales.
Uno de los casos más conocidos es el de Agnes Waterhouse, juzgada en Chelmsford en 1566. Durante el proceso, Waterhouse confesó haber utilizado brujería y describió como familiar a un gato llamado Sathan.
Según su declaración, el animal estaba relacionado con Elizabeth Francis, otra mujer acusada de brujería, y posteriormente habría pasado a Agnes Waterhouse. Agnes fue acusada de utilizar magia para causar enfermedades y muertes, y finalmente ejecutada en Chelmsford el 29 de julio de 1566.
La prueba del agua era mucho más antigua
La prueba del agua no nació con la caza de brujas. El llamado ordeal del agua fría era una práctica jurídica mucho más antigua, documentada en Europa desde la Edad Media.
Aunque había sido prohibida como procedimiento judicial en Europa occidental en 1215, algunas formas de esta práctica reaparecieron posteriormente en determinados procesos de la Edad Moderna, incluidos algunos relacionados con la brujería.
La famosa prueba que hoy asociamos a las brujas, no fue creada para perseguirlas. Era una práctica mucho más antigua que terminó siendo utilizada en algunos procesos por brujería.
Cuando la historia devolvió sus nombres
Muchas de las personas ejecutadas durante las persecuciones por brujería desaparecieron de la memoria colectiva durante siglos. Sus nombres quedaron enterrados en expedientes judiciales, registros parroquiales, documentos municipales y archivos que durante generaciones apenas fueron consultados.
No podían saber que sus historias acabarían apareciendo en libros, museos, memoriales y proyectos de memoria histórica. Y tampoco podían saber que, con el tiempo, muchas de aquellas acusaciones serían revisadas y cuestionadas.
En algunos lugares, las comunidades han querido recuperar simbólicamente la memoria de aquellas personas y reconocer las injusticias cometidas durante las persecuciones. Porque detrás de la palabra “bruja” hubo personas reales. Personas con nombres, familias, oficios, casas, vecinos y vidas que quedaron reducidas a una acusación.
“Los males que se imputan a las brujas ocurren donde no las hay, e incluso persisten cuando se las ahorca y quema. ¿Por qué, pues, atribuir tal efecto a una causa que, aun eliminada, sigue ocurriendo?
Regional Scot extracto de su obra The Discoverie of Witchcraft, 1584.
Sigue las huellas
Aunque durante siglos muchas de las personas perseguidas y ejecutadas por brujería quedaron olvidadas, en las últimas décadas distintos países y comunidades han comenzado a recuperar su memoria.
No solo existen museos y exposiciones dedicados a la historia de la brujería. También encontramos memoriales, placas, monumentos, investigaciones y proyectos destinados a recordar a quienes fueron víctimas de aquellas persecuciones.
Su legado continúa en…
Salem, Estados Unidos
Los juicios de Salem tuvieron lugar en 1692. Poco después de los juicios comenzaron a aparecer muestras de arrepentimiento: en 1697 varios miembros del jurado reconocieron públicamente sus errores y pidieron perdón. Massachusetts también comenzó a exonerar a algunas de las personas condenadas desde 1703, aunque el proceso de reconocimiento jurídico continuó durante siglos.
En 1992, coincidiendo con el 300º aniversario de los juicios, se inaguró en Salem el Salem Witch Trials Memorial, dedicado a las personas que fueron ejecutadas durante aquellos procesos.
Alemania
Los territorios del Sacro Imperio Romano Germánico fueron uno de los principales escenarios de las persecuciones por brujería. En la actualidad, numerosas ciudades y comunidades han creado memoriales, placas, exposiciones y proyectos de investigación dedicados a recuperar la memoria de las personas perseguidas.
Pero no existe una rehabilitación colectiva de todas las víctimas por parte del Estado alemán.
Escocia
Existe actualmente un movimiento para recuperar la memoria de las víctimas como placas conmemorativas, monumentos, rutas históricas, exposiciones y proyectos educativos. En marzo de 2022, la entonces primera ministra escocesa Nicola Sturgeon, en nombre del Gobierno escocés, ofreció una disculpa formal póstuma a las personas acusadas, condenadas, vilipendiadas o ejecutadas bajo la Witchcraft Act de 1563.
También se propuso conceder un indulto a las personas condenadas, pero el proyecto de ley presentado posteriormente fue retirado en 2023.
Francia
En Francia existen investigaciones, trabajos de memoria y proyectos locales relacionados con la historia de la brujería, pero no existe actualmente una rehabilitación colectiva nacional de las personas condenadas por brujería.
Islandia
En Islandia, la memoria de los procesos por hechicería se conserva principalmente a través de investigaciones históricas, archivos y proyectos locales, pero no tiene un perdón.
Noruega
En Vardø, en el extremo norte de Noruega, se encuentra el Steilneset Memorial, construido para recordar a las 91 personas condenadas y ejecutadas por brujería en Finnmark durante el siglo XVII.
Suiza
Anna Göldi fue ejecutada en 1782 y es considerada habitualmente la última mujer ejecutada por brujería en Europa. En 2008, 226 años después de su muerte, el cantón de Glarus la rehabilitó oficialmente y reconoció que había sido una víctima de un procedimiento injusto.
Además la rehabilitación de Göldi dio lugar posteriormente a otras iniciativas de memoria de Suiza.
Visítalo hoy…
HEX! Museum of Witch Hunt – Ribe, Dinamarca
Este museo se encuentra en Ribe, uno de los principales escenarios históricos de los procesos por brujería de Dinamarca.
Su exposición explica cómo el miedo a la brujería se extendió por Dinamarca y Europa durante los siglos XVI y XVII, cómo funcionaban los procesos y por qué personas terminaron acusadas y condenadas. El museo también conserva objetos históricos y reconstrucciones relacionados con las creencias y prácticas de la época.
Museum of Witchcraft – Brujas, Bélgica
Este museo, situado en Wollestraat 29, Brujas, presenta la evolución histórica de las creencias relacionadas con la brujería y conserva diferentes objetos relacionados con estas prácticas y con las persecuciones.
Entre sus piezas se encuentra una balanza para brujas original de 1638 y un llamado “ducking stool”, un asiento utilizado para sumergir bajo el agua a personas sospechosas de brujería.
El museo comparte ubicación con el Museo de la Tortura.













