
Antes de que los Tuatha Dé Danann llegaran a Irlanda y protagonizaran algunos de los relatos más famosos de la mitología celta, las antiguas tradiciones afirmaban que habían vivido en un lugar lejano y misterioso.
No procedían de Irlanda.
Según el Lebor Gabála Érenn (Libro de las Invasiones de Irlanda), los Tuatha Dé Danann habitaron durante generaciones cuatro ciudades situadas en las regiones septentrionales del mundo. Allí adquirieron un conocimiento extraordinario sobre la magia, la sabiduría, la poesía, la medicina y las artes sagradas bajo la enseñanza de cuatro grandes sabios, uno en cada ciudad.
Fue también en aquellas ciudades donde recibieron los cuatro tesoros que más tarde llevarían consigo a Irlanda y que acabarían convirtiéndose en algunos de los objetos más famosos de toda la tradición celta.
Aunque resulta imposible situar estas ciudades en un lugar real, representan uno de los símbolos más importantes del conocimiento iniciático dentro de la mitología irlandesa.
Un lugar más allá del mundo conocido
Las fuentes medievales apenas describen dónde se encontraban estas ciudades.
Simplemente las sitúan en las misteriosas regiones del norte del mundo.
En muchas tradiciones antiguas, el norte no era únicamente un punto cardinal. Representaba el lugar donde nacían los grandes conocimientos ocultos, la magia y la sabiduría reservada para unos pocos.
Por ello, numerosos investigadores consideran que estas ciudades no deben entenderse como lugares geográficos, sino como espacios simbólicos donde los futuros dioses de Irlanda completaron su aprendizaje antes de emprender su viaje.
Los cuatro sabios
Cada ciudad estaba dirigida por un gran maestro:
- Morfesa
- Esras
- Uiscias
- Semias
Ellos transmitieron a los Tuatha Dé Danann los conocimientos que los convertirían en un pueblo diferente a todos los anteriores.
La tradición los presenta como guardianes de una sabiduría ancestral que combinaba magia, ciencia, poesía, medicina, gobierno y artes sagradas.
Más que simples maestros, representan el origen del conocimiento que acompañará a los Tuatha Dé Danann durante toda su historia.
Las cuatro ciudades sagradas
Las tradiciones conservan cuatro nombres que han llegado hasta nuestros días.
Falias
Falias era considerada una ciudad de gran sabiduría.
Su maestro era Morfesa, uno de los cuatro grandes sabios que instruyeron a los Tuatha Dé Danann.
De Falias procedía la célebre Lia Fáil, la Piedra del Destino, capaz —según la tradición— de rugir cuando el legítimo rey de Irlanda apoyaba sus pies sobre ella.
Gorias
Gorias estaba bajo la enseñanza del sabio Esras.
Era una ciudad relacionada con el conocimiento militar y el dominio de las artes mágicas aplicadas al combate.
De allí procedía la Lanza de Lugh, un arma legendaria que nunca fallaba su objetivo y cuya fuerza resultaba imposible detener.
Findias
Findias era la ciudad del sabio Uiscias.
Allí se forjó la Espada de Nuada.
Las leyendas cuentan que, una vez desenvainada, nadie podía resistirse a su poder y ninguna batalla podía perderse mientras permaneciera en manos de su legítimo portador.
Murias
Murias estaba bajo la enseñanza del sabio Semias.
Era quizá la ciudad más vinculada al simbolismo de la abundancia y la renovación.
De allí procedía el famoso Caldero del Dagda, un recipiente mágico del que nadie abandonaba el banquete sin quedar completamente saciado.
Con el paso de los siglos, numerosos estudiosos han señalado posibles paralelismos entre este caldero y otras leyendas europeas relacionadas con recipientes sagrados capaces de otorgar alimento, vida o renovación espiritual.
El viaje hacia Irlanda
Una vez concluido su aprendizaje, los Tuatha Dé Danann abandonaron las cuatro ciudades llevando consigo los tesoros recibidos de sus maestros.
Las leyendas cuentan que navegaron hasta Irlanda envueltos en una espesa niebla mágica que ocultaba su llegada.
Allí encontrarían una isla gobernada por los Fir Bolg y comenzarían una nueva etapa en la historia legendaria de Irlanda.
Un legado nacido del conocimiento
Aunque las cuatro ciudades pertenecen al ámbito de la mitología y no pueden localizarse en un mapa, su recuerdo sobrevivió durante siglos gracias al Lebor Gabála Érenn y a otros manuscritos medievales irlandeses.
Más allá de su existencia histórica, simbolizan el lugar donde nacieron los conocimientos, las artes y los objetos sagrados que acompañarían a los Tuatha Dé Danann durante toda su historia.
En aquellas cuatro ciudades comenzó el aprendizaje de los Tuatha Dé Danann. El siguiente capítulo de su historia empezaría cuando llevaron consigo los cuatro tesoros sagrados hasta Irlanda, objetos que desempeñarían un papel fundamental en la mitología celta.





