
Hoy llamamos agosto al octavo mes del año, pero para los romanos fue mucho más que un simple nombre del calendario.
Fue un tiempo de calor intenso, de campos maduros para la cosecha, de celebraciones religiosas y de ceremonias destinadas a proteger a la ciudad de uno de sus mayores enemigos: el fuego.
Roma, una ciudad que, por unos días simplemente vivía el verano.
Y, por supuesto, fue el mes que terminó llevando el nombre del hombre que transformó para siempre la historia de Roma: Augusto.
Deidades de Agosto
A diferencia de marzo, cuyo nombre está dedicado al dios Marte, agosto no estaba consagrado a una única divinidad.
A lo largo del mes se sucedían festividades dedicadas a distintas deidades como:
- Diana
- Júpiter
- Consus
- Vulcano
- Portuno
- Tiberino
Aunque si una divinidad destaca especialmente durante este mes sería Diana, diosa de la naturaleza, la caza y los bosques.
De Sextilis a Augustus
Originalmente, este mes se llamaba Sextilis, ya que ocupaba el sexto lugar en el antiguo calendario romano, cuando el año comenzaba en marzo.
En el año 8 a.C., el Senado decidió renombrarlo como Augustus en honor a Augusto.
La elección no fue casual. Durante este mes habían tenido lugar varios acontecimientos considerados especialmente favorables para el primer emperador y para el nacimiento del nuevo orden imperial.
Con el paso de los siglos, Augustus acabaría convirtiéndose en nuestro actual agosto.
Aunque Augusto no fue el primero en recibir tal honor. En el año 44 a.C., tras la muerte de Julio César, Quintilis había sido renombrado lulius (julio) en su honor.
La elección de Agosto
A diferencia de Julio César, cuyo nombre fue dado al mes Quintilis tras su muerte como homenaje póstumo, Augusto recibió este reconocimiento en vida.
Según las fuentes antiguas, especialmente Macrobio, durante ese mes habían tenido lugar algunos de los acontecimientos más importantes de la carrera de Augusto:
- su primer consulado
- la incorporación de Egipto al dominio romano tras la derrota de Marco Antonio y Cleopatra
- el final de las guerras civiles que dieron paso al nuevo orden imperial
Siendo Sextilis un mes especialmente afortunado para Augusto, el Senado decidió honrarlo cambiando su nombre.
Más que un simple modificación del calendario, la decisión simbolizaba la profunda transformación de Roma y el enorme prestigio alcanzado por quien se había convertido en el fundador del Imperio.
El tiempo de las cosechas
Agosto era un momento de intensa actividad agrícola. Los campos ofrecían sus frutos, se recogían cereales y otros productos, y la abundancia del verano era motivo tanto de trabajo como de celebración.
La vida cotidiana de gran parte de la población seguía dependiendo directamente del ritmo de la naturaleza y de las estaciones.
Festividades de Agosto
Tiberinalia (1 agosto)
Fiesta dedicada al río Tíber, considerado una divinidad protectora en Roma.
Nemoralia: las fiestas de Diana (13 agosto)
El 13 de agosto se celebraban las Nemoralia, dedicadas a Diana. La diosa de los bosques, la caza, la luna y la naturaleza era especialmente venerada en su santuario junto al lago de Nemi.
Las fuentes describen procesiones con:
- antorchas
- coronas de flores
- ramas
- personas caminando alrededor del lago
- perros adornados para la ocasión
En un ambiente festivo en el que incluso los esclavos podían participar en determinadas celebraciones.
Era una festividad profundamente ligada a la naturaleza y a la protección divina.
Feriae Augusti (15 de agosto): las “vacaciones” de Augusto
Instauradas por Augusto en el año 18 a.C, como una gran período de descanso tras los trabajos agrícolas.
- Feriae significa «días festivos o vacaciones»
- Augusti significa «de Augusto»
Literalmente podría traducirse como: “Las fiestas de Augusto”.
Los campesinos descansaban y se organizaban celebraciones.
Durante estas fechas:
- los caballos y las mulas descansaban
- se adornaban con flores
- se colocaban guirnaldas sobre los animales
- los campesinos interrumpían temporalmente las labores agrícolas
- se celebraban fiestas y reuniones
Augusto unificó varias festividades agrícolas preexistentes y las convirtió en un gran período de descanso estival.
Portunalia (17 agosto)
Dedicada a Portuno, dios protector de los puertos y las puertas.
Vinalia Rustica (19 agosto)
Fiesta agrícola relacionada con Júpiter. Se ofrecían las primeras uvas y se pedía una buena cosecha.
Se realizaban ofrendas de:
- primeras uvas
- vino
- frutos
- sacrificios dedicados a Júpiter
Consualia (21 agosto)
Dedicada a Consus, dios de los graneros y de los almacenes.
En esta festividad se decoraban caballos, bueyes y mulas con flores además de darles descanso.
Según la tradición, esta festividad está relacionada con el famoso Rapto de las Sabinas.
Cuando Roma acababa de fundarse, la ciudad carecía de suficientes mujeres. Rómulo organizó grandes juegos e invitó a los pueblos vecinos. Durante las celebraciones, los romanos raptaron a muchas mujeres sabinas. Con el tiempo, las propias mujeres sabinas raptadas acabaron interponiéndose entre ambos ejércitos para detener la guerra entre sus familias de origen y sus nuevos esposos romanos.
Las Vulcanalia (23 agosto): proteger Roma del fuego
El 23 de agosto tenían lugar las Vulcanalia, dedicadas al dios Vulcano.
En pleno calor estival, cuando cualquier incendio podía convertirse en una catástrofe, los romanos realizaban sacrificios y rituales para intentar apaciguar al dios del fuego.
Las llamas eran una amenaza constante para una ciudad construida en gran parte con madera y recorrida por calles estrechas.
No era una celebración del fuego, sino un intento de mantenerlo bajo control.
Mundus Patet (24 agosto): cuando el mundo se abría
El mundus era una especie de fosa sagrada que, según la tradición, comunicaba con el inframundo. Solo se abría unos pocos días al año. Uno de ellos era el 24 de agosto.
Los romanos utilizaban la expresión: Mundus Patet que significa “El mundo de abajo está abierto”.
Se creía que durante esos días los espíritus podían acercarse al mundo de los vivos. Por ello era una fecha poco favorable para determinados asuntos públicos.
Volturnalia (27 agosto)
Dedicada al dios Volturno, relacionado con las aguas.
Los Ludi Seaculares
En el año 17 a.C., Augusto celebró los Ludi Saeculares, una gran ceremonia religiosa destinada a anunciar el comienzo de una nueva era para Roma.
Durante aquellos días hubo:
- carreras de carros
- teatro
- música
- competiciones ecuestres
- ceremonias religiosas
- sacrificios
- procesiones
Por encargo de Augusto, el poeta Quinto Horacio Flaco escribió el famoso Carmen Saeculare (Canto Secular).
El mes del primer emperador y el descanso de Roma
Aunque Julio César reformó el calendario con el calendario juliano, fue su heredero Augusto quien terminó dando nombre a este mes.
Julio César cambió el tiempo al reformar el calendario. Augusto consiguió que el propio tiempo llevara su nombre.
Su figura marcó el paso definitivo de la República al Imperio y dejó una huella tan profunda que todavía hoy millones de personas pronuncian su nombre cada vez que llega agosto.
Más de dos mil años después, el legado de Roma sigue escondido incluso en algo tan cotidiano como mirar el calendario.
Agosto era el momento en que Roma bajaba el ritmo. Los campos habían dado sus frutos. Las viñas comenzaban a ofrecer las primeras uvas. Los animales de trabajo descansaban coronados con flores. Los campesinos celebraban el final de las labores más intensas del verano.
Y entre fiestas dedicadas a Diana, Consus, Vulcano o Júpiter, la ciudad parecía respirar por unos días antes de continuar su ciclo anual.
Curiosidades
Mito vs. realidad: Augusto añadió un día al mes de agosto
Existe una creencia muy popular según la cual Augusto añadió un día al mes de agosto para que tuviera la misma duración de julio, dedicado a Julio César.
Según esta historia, agosto habría pasado de tener 30 días a tener 31.
Sin embargo, los historiadores consideran que se trata de una leyenda surgida siglos después. La duración de los meses ya había quedado establecida con la reforma del calendario juliano realizada por Julio César.
El mes que vio morir a Augusto
Curiosamente, el mes que recibió el nombre de Augusto también fue el mes en el que falleció.
Octavio Augusto murió el 19 de agosto del 14 d.C. en Nola. Tras su muerte, sus restos fueron trasladados hasta Roma en una solemne procesión antes de ser incinerado en el Campo de Marte.
Sigue las huellas
Su legado continúa en…
Ferragosto es directamente heredero de las antiguas Feriae Augusti.
La palabra Ferragosto procede del latín Feriae Augusti y se celebra el 15 de agosto, siendo una de las festividades más importantes del año en Italia.
Hoy se celebra:
- reuniones familiares (uno de los platos tradicionales es el pollo con pimientos, especialmente popular en Roma)
- excursiones a la playa o montaña
- comidas al aire libre
- viajes
- fiestas locales
- conciertos y actividades locales
En el centro Roma se celebra el Gran Ballo di Ferragosto es una de las fiestas modernas callejeras de enorme popularidad donde ofrecen música, bailes populares, danza y actividades.
Aunque las costumbres han cambiado con el paso de los siglos, Ferragosto sigue siendo una gran celebración del verano italiano.
Además, el 15 de agosto coincide con una de las principales festividades del cristianismo: La Asunción. Comenzando a celebrarse en Oriente entre los siglos V y VI d.C., y consolidándose el 15 de agosto como una de las grandes fiestas cristianas.
No existe una prueba definitiva de que la festividad cristiana derive directamente de las antiguas Feriae Augusti o de las Nemolaria dedicadas a Diana. Sin embargo, algunos historiadores han señalado posibles continuidades simbólicas y la coincidencia de fechas entre ambas celebraciones.
Así, en muchos lugares de Europa conviven hoy la tradición cristiana y la herencia cultural del mundo romano.
Más de dos mil años después, millones de personas siguen celebrando Ferragosto en Italia. Cambiaron los emperadores, cambiaron las ciudades y cambió el mundo. Pero cada 15 de agosto, entre reuniones familiares, comidas compartidas y días de descanso, aún pervive el eco de aquellas antiguas Feriae Augusti instauradas por Augusto.
Quizá sin saberlo, seguimos celebrando una pequeña herencia de la Antigua Roma.
Visítalo hoy…
Templum Divi Augusti
El Templo del Divino Augusto fue uno de los principales monumentos dedicados al primer emperador romano.
Sus restos se encuentran en la zona del Foro Romano, donde todavía pueden contemplarse vestigios del lugar que durante siglos honró la memoria de Augusto.
CANTO SECULAR
CORO DE MANCEBOS Y DONCELLAS:
¡Oh Febo, y tú, Diana, poderosa en las selvas, astros brillantes del cielo, siempre adorados y siempre dignos de adoración, escuchad nuestras preces en los días consagrados por los versos de la Sibila, para que las vírgenes escogidas y los castos mancebos eleven sus cánticos en loor de los dioses protectores de las siete colinas!
CORO DEL PUEBLO Y LOS MANCEBOS:
Sol resplandeciente que en tu carro de fuego nos traes y celas el día, y renaces siempre nuevo y siempre el mismo, así no puedas alumbrar nunca ciudad más poderosa que Roma.
CORO DE DONCELLAS:
Dulce Ilitia, que presides los alumbramientos felices, protege á las madres; y ya quieras ser llamada Lucina, ya Genital, favorece, ¡oh diosa!, su fecundidad, y haz que prosperen los decretos de los senadores sobre los matrimonios y la ley conyugal llamada á multiplicar nuestra prole; así, transcurridos otros ciento diez años, volverán á resonar estos cantos y celebrarse estos juegos tres veces á la luz radiante del sol, y otras tantas en la alegría de la noche.
CORO DEL PUEBLO:
Y vosotras, Parcas, siempre veraces al anunciar lo que el destino ha decretado, lo que guarda el orden estable de la Naturaleza, añadid nuevas dichas á las ya logradas. Que la tierra, fértil en granos y rica en rebaños, çiña con corona de espigas las sienes de Ceres, y fecundicen sus gérmenes vitales las. ondas cristalinas y las auras de Jove.
MANCEBOS:
Depón los certeros dardos, Apolo, y escucha grato y benévolo á los jóvenes suplicantes.
DONCELLAS:
¡Oh luna, creciente reina de los astros, dígnate oir á las doncellas!
CORO GENERAL:
Si Roma es obra vuestra, si obedientes á vuestros mandatos abandonaron sus Lares y su ciudad y emprendieron próspero viaje hacia las playas de Etruria los habitantes de Ilión, á quienes el piadoso Eneas, sobreviviendo á la catástrofe de su patria y fiel á sus promesas, abrió libre camino á través de la incendiada Troya para darles más de lo que abandonaban, ¡oh dioses!, conceded á la dócil juventud puras costumbres, plácido descanso á los ancianos, y al pueblo de Rómulo sucesión, riquezas y glorias envidiables.
Que el descendiente esclarecido de Anquises y Venus, que ahora os sacrifica los blancos toros, impere vencedor del enemigo belicoso, y clemente con el enemigo humillado á sus plantas.
Ya el medo reconoce su poder, tan grande en la tierra como en el mar, y tiembla ante las segures de Alba; ya los escitas y los indos, antes tan soberbios, aguardan sus soberanos decretos.
Ya se atreven á volver el honor, la buena fe, la paz, el antiguo pudor y la virtud tanto tiempo olvidada; ya aparece la feliz Abundancia con su cuerno henchido de frutos.
CORO DE MANCEBOS:
Y el profético Apolo, ornado de su aljaba rutilante, y siempre querido de las nueve hermanas, cuya ciencia saludable vigoriza los cuerpos que languidecèn enfermos, si contempla orgulloso los alcázares del Palatino, la grandeza de Roma y la tierra feliz del Lacio, prolongue nuestras dichas otro siglo con días siempre mejores.
CORO DE DONCELLAS:
Que Diana, tan reverenciada en el Aventino y el Algido, acepte los ruegos de los quince sacerdotes, y preste atento oído á los votos de los mancebos.
CORO GENERAL:
Nosotros, que aprendimos á cantar en coro las alabanzas de Febo y Diana, nos llevamos á casa la firme y consoladora esperanza de que han atendido nuestras súplicas Jove y todos los dioses.







